En un giro histórico para su modelo revolucionario, Cuba ha abierto gasolineras, farmacias, puertos y energías renovables al capital privado, como parte de 176 reformas aprobadas en junio por el Parlamento. La isla, que ha sostenido durante décadas la propiedad estatal como pilar identitario, reconoce implícitamente que el Estado solo ya no puede cargar con el peso de una economía en colapso. Las reformas no disuelven el proyecto socialista, sino que lo reposicionan: salud, educación y telecomunicaciones permanecen bajo tutela pública, mientras el mercado es invitado a ocupar los espacios dond