En el corazón de Europa, el Alternativa para Alemania ha transformado el descontento ciudadano en poder institucional real, convirtiendo gobiernos regionales en laboratorios de política extremista. Pero el ascenso del AfD no ha unificado a la ultraderecha continental: Marine Le Pen y otros líderes del espacio ultra marcan distancias estratégicas, revelando que detrás de una aparente solidaridad ideológica existen intereses nacionales profundamente divergentes. La gran pregunta que flota sobre Europa no es si la ola ultranacionalista existe, sino si tiene la cohesión necesaria para cruzar front
¿Cruzará la ola ultra el Rin? Le Pen marca distancias con AfD alemana
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