COVID supera a la gripe en incidencia con el regreso a la normalidad en septiembre

Si tienes síntomas, ponte mascarilla. No es solo protección personal.
El mensaje de prevención de un enfermero de Madrid ante el aumento de COVID en espacios cerrados.
Mark

¿Por qué el COVID está ganando ahora si ya pasamos por años de pandemia? ¿No debería estar disminuyendo?

Mimi

Septiembre es el mes de los retornos. Las escuelas abren, la gente vuelve a las oficinas, los autobuses se llenan. Después de meses de vacaciones con menos contacto, de repente estamos todos juntos en espacios cerrados de nuevo. Es el ambiente perfecto para que el virus se propague.

Luke

Pero espera. ¿Estos números de SiVIRA son comparables con años anteriores? ¿Sabemos si este pico de septiembre es más alto que el de 2024 o 2025?

Mimi

Los datos que tenemos son de esta semana específica. Lo que sí sabemos es que la semana anterior, hace solo siete días, las cifras eran menores. Así que hay un aumento claro semana a semana.

Mark

¿Y por qué la gripe está tan rezagada? ¿Es porque hace calor todavía?

Mimi

Exactamente. La gripe está más asociada al frío. Herraiz, el enfermero de Madrid, lo explica bien: el COVID tiene un pico en septiembre cuando volvemos a la normalidad. La gripe llega después, con el otoño.

Luke

Pero aquí hay algo importante: Canarias dice que no ve este aumento de COVID en niños pequeños que sí se ve en el resto del país. ¿Qué explica esa diferencia regional?

Mimi

No está claro en los datos. Podría ser diferencias en patrones de retorno a escuelas, en la densidad de población, en cuándo exactamente comenzó el curso escolar. Pero es una pregunta válida.

Mark

¿Entonces la gente no puede saber si tiene COVID o gripe sin una prueba?

Mimi

Correcto. Los síntomas son prácticamente idénticos. Tos, fiebre, congestión, malestar. Solo la prueba te dice cuál es cuál.

Luke

Y eso significa que muchas personas probablemente no se hacen la prueba, ¿verdad? Simplemente se quedan en casa con síntomas sin saber qué tienen.

Mimi

Sí. Por eso el mensaje es tan importante: si tienes síntomas, ponte mascarilla. No es para ti solo, es para los demás.

  • El COVID supera a la gripe en incidencia desde mediados de septiembre, con una brecha que se amplía aún más cuando se aplica el indicador de proxy: 85 casos frente a 22,9 por cada 100.000 habitantes.
  • El regreso masivo a aulas, oficinas y transporte público ha multiplicado los contactos en espacios cerrados, acelerando la circulación del SARS-CoV-2 antes de que la gripe estacional haya despegado.
  • Médicos y enfermeros en primera línea no pueden distinguir clínicamente entre COVID y gripe: tos, fiebre y malestar general son idénticos en ambas infecciones, haciendo imprescindible la prueba diagnóstica.
  • En Canarias la situación es por ahora contenida, sin repuntes alarmantes ni casos graves en centros sociosanitarios, aunque el patrón nacional invita a la vigilancia activa.
  • Los profesionales de salud insisten en un mensaje directo: usar mascarilla ante cualquier síntoma respiratorio es el escudo más accesible para proteger a quienes nos rodean mientras los virus compiten por protagonismo este otoño.

Cada septiembre, el regreso a las aulas y al trabajo presencial convierte los espacios cerrados en escenarios propicios para la circulación de virus respiratorios. Este año, los datos del sistema nacional SiVIRA confirman que el COVID adelanta a la gripe en incidencia —20,8 casos frente a 13,9 por cada 100.000 habitantes— recordándonos que la pandemia no ha dejado de inscribirse en el ritmo de nuestras vidas colectivas. La dificultad para distinguir ambas enfermedades sin prueba diagnóstica subraya una verdad persistente: la prevención sigue siendo el único lenguaje común ante la incertidumbre clínica.

Septiembre marca el inicio del ciclo anual de virus respiratorios: la gente vuelve a compartir autobuses, aulas y oficinas, y con ello los contagios se reactivan. Este año, los datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA) revelan que el COVID llega primero y con más fuerza, registrando 20,8 casos por cada 100.000 habitantes en Atención Primaria frente a los 13,9 del síndrome gripal en la semana del 14 al 20 de septiembre. Cuando se aplica el indicador más sensible —que combina casos confirmados y positividad de pruebas—, la diferencia se dispara: 85 casos de COVID frente a apenas 22,9 de gripe. El 25,8% de las muestras analizadas en centros de salud resultó positivo para SARS-CoV-2, frente al 8,6% de influenza.

En Canarias, las autoridades no reportan un incremento alarmante respecto a la media nacional. Se han detectado brotes aislados en centros sociosanitarios, pero sin consecuencias graves, y la región aún no ha visto el repunte de COVID en niños pequeños que sí se observa en otras comunidades.

Borja Jesús Herraiz, enfermero en Madrid y profesor de salud pública, lo vive desde la consulta: pacientes con tos, fiebre y malestar general que podrían tener cualquiera de los dos virus. Sin prueba diagnóstica, es imposible saberlo. Herraiz explica que el pico de COVID en septiembre es predecible —asociado al regreso vacacional y la multiplicación de contactos—, mientras que la gripe tiende a llegar más tarde, con el descenso de temperaturas.

Ante esta realidad, el mensaje de los profesionales es inequívoco: ponerse mascarilla al notar síntomas respiratorios no es solo protección propia, sino un acto de responsabilidad hacia los demás. En un otoño donde dos virus comparten síntomas y espacios, la prevención sigue siendo la herramienta más accesible y más necesaria.

Septiembre trae consigo el regreso a las aulas, la reanudación del trabajo presencial y el lleno de los autobuses. Con cada uno de estos movimientos, las personas vuelven a compartir espacios cerrados durante horas, a tocarse, a respirar el mismo aire. Es el ciclo anual que marca el comienzo de la temporada de virus respiratorios, y este año, los datos muestran que el COVID llega primero y con más fuerza que la gripe.

Según el Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA), en la semana del 14 al 20 de septiembre, la tasa de COVID alcanzó 20,8 casos por cada 100.000 habitantes en Atención Primaria, superando ampliamente los 13,9 casos de síndrome gripal registrados en el mismo período. Una semana antes, las cifras eran menores pero el patrón ya era evidente: COVID en ascenso, gripe rezagada. Cuando se utiliza el indicador más sensible, conocido como proxy de incidencia, que combina tanto los casos confirmados como la positividad de las pruebas, la brecha se amplifica aún más. SiVIRA estima 85 casos de COVID por cada 100.000 habitantes frente a apenas 22,9 de gripe. De las muestras analizadas en centros de Atención Primaria, el 25,8% resultó positivo para SARS-CoV-2, mientras que solo el 8,6% lo fue para influenza.

En Canarias, las autoridades sanitarias reportan que por ahora no hay un aumento alarmante de infecciones respiratorias agudas en comparación con el promedio nacional. Se han detectado algunos brotes aislados en centros sociosanitarios, pero sin consecuencias graves. Notablemente, la región aún no ha visto el incremento de COVID en niños pequeños que sí está ocurriendo en otras partes del país.

Borja Jesús Herraiz, profesor del Máster de Salud Pública en la Universidad Europea y enfermero en un centro de salud de Madrid, ha observado este aumento de primera mano. Desde su posición en la línea de atención, ve llegar a pacientes con síntomas que podrían ser de cualquiera de los dos virus. La tos, la congestión nasal, la fiebre y el malestar general son prácticamente idénticos en ambas infecciones. Sin una prueba diagnóstica, es imposible saber cuál es cuál. Herraiz señala que existe un patrón predecible: cada septiembre, cuando la gente regresa de las vacaciones y los contactos se multiplican, aparece un pico de COVID. La gripe, en cambio, tiende a llegar más tarde, asociada al descenso de las temperaturas y la llegada del otoño.

Los datos que Herraiz ve en su centro de salud madrileño coinciden con las cifras nacionales. Las pruebas que utilizan detectan tanto COVID como gripe, y consistentemente encuentran más positivos para coronavirus que para influenza. Pero aquí está el dilema central: los síntomas son prácticamente indistinguibles. "La clínica es la misma", dice Herraiz. Tos, moqueo, rinorrea, fiebre, malestar general. Todos ellos pueden aparecer en una infección por coronavirus o en una gripe. Sin la prueba, no hay diferenciación posible.

Por eso, el mensaje desde los profesionales de la salud es claro y directo: si experimentas síntomas respiratorios, ponte una mascarilla. No es solo una medida de protección personal, sino un acto de responsabilidad colectiva. Evita contagiar a otros. Mantén las precauciones que aprendimos durante años de pandemia. Con espacios cerrados llenos de gente, con el contacto inevitable que trae consigo el regreso a la normalidad, las medidas de prevención no son opcionales. Son la barrera más accesible que tenemos entre la enfermedad y quienes nos rodean.

Siempre hay un pico de COVID en septiembre, cuando volvemos a la normalidad, especialmente tras las vacaciones y el aumento de los contactos.
— Borja Jesús Herraiz, profesor del Máster de Salud Pública y enfermero en Madrid
Si tienes malestar, tos, mocos, ponte la mascarilla, no solo como medida de protección individual, sino también para evitar contagiar a otras personas.
— Borja Jesús Herraiz
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