En los últimos días de julio, ministros y altos funcionarios de la Unión Africana se congregaron en Addis Abeba para recordarle al mundo —y a sí mismos— que el acceso al agua y al saneamiento no es una aspiración secundaria, sino la base sobre la que se construye cualquier futuro digno. La 49ª Sesión Ordinaria del Consejo Ejecutivo entrelazó lo cotidiano con lo estratégico: compromisos financieros de naciones miembros, el avance de la Agenda 2063 y la renovada exigencia de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. África no solo delibera sobre su destino interno; reclama con