Desde San Juan, la voz de Milagros Rivera se alza como parte de una larga tradición de resistencia ante el poder imperial: el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico rechazó las nuevas sanciones que Washington impuso contra dirigentes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y múltiples empresas estatales cubanas. Rivera las interpreta no como instrumentos de justicia, sino como señales de desesperación ante una solidaridad internacional que no cede. En el fondo, el debate no es solo sobre Cuba, sino sobre el derecho de los pueblos a acompañarse mutuamente frente a la presión de l
Comité de Puerto Rico rechaza nuevas sanciones de EE.UU. contra Cuba
Criminalizar la solidaridad es admitir que no pueden ganar por persuasión
¿Por qué crees que Estados Unidos eligió este momento exacto para imponer nuevas sanciones, especialmente contra el ICAP?
Porque el centenario de Fidel fue un éxito internacional masivo. Más de mil 500 delegados de 63 países llegaron a Cuba. Eso es lo que genera rabia en Washington: la solidaridad que no pueden controlar.
¿Cuál es la diferencia entre estas sanciones y las anteriores? ¿Por qué las llamas ridículas?
No son ridículas por ser débiles. Son ridículas porque apuntan a personas que simplemente ejercen solidaridad, a gente que envía donaciones a hospitales. Es criminalizar la compasión.
Mencionaste el cerco petrolero desde enero. ¿Cómo ha impactado eso en la vida cotidiana de los cubanos?
Siete meses. Eso es lo que importa. No es teoría. Es gente sin combustible, hospitales con dificultades, familias vulnerables. Y aún así, dice Rivera, Cuba sigue firme.
¿Qué rol juega Puerto Rico específicamente en esta solidaridad?
Puerto Rico no es un observador. Envía brigadas, donaciones directas a hospitales, apoyo a casas de niños. Es una conexión histórica y presente, no retórica.
¿Crees que estas sanciones lograrán aislar a Cuba internacionalmente?
Rivera dice que no. Dice que la solidaridad es lo opuesto al aislamiento. Mientras más sanciona Washington, más se movilizan los pueblos. Es una apuesta arriesgada.
¿Qué significa para ti que el gobierno estadounidense sancione a una institución dedicada a la amistad entre pueblos?
Significa que Washington ve la solidaridad como una amenaza. No es un detalle menor. Es admitir que no pueden ganar por persuasión, solo por presión.
Il Polso
- Washington sancionó a tres altos funcionarios del ICAP y a una docena de empresas cubanas —desde minería hasta construcción— en lo que activistas describen como represalia directa contra la solidaridad internacional.
- Desde enero de 2026, un cerco petrolero recrudecido asfixia la economía cubana, y Rivera advierte que siete meses de bloqueo intensificado ya se traducen en un costo humanitario devastador para la población.
- A pesar de las amenazas, el centenario de Fidel Castro reunió a más de 1.500 delegados de 63 países, con brigadas voluntarias llegadas de cinco continentes, lo que Rivera presenta como prueba de que la solidaridad global no se intimida.
- Puerto Rico ha enviado donaciones a hospitales en Santa Clara, policlínicos en La Habana y proyectos para familias vulnerables, posicionándose como actor activo en la red de apoyo a Cuba.
- Rivera llama a intensificar la acción colectiva global, argumentando que solo un movimiento masivo de solidaridad puede contrarrestar lo que ella denomina una política de asfixia económica de décadas.
Desde San Juan, la voz de Milagros Rivera se alza como parte de una larga tradición de resistencia ante el poder imperial: el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico rechazó las nuevas sanciones que Washington impuso contra dirigentes del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos y múltiples empresas estatales cubanas. Rivera las interpreta no como instrumentos de justicia, sino como señales de desesperación ante una solidaridad internacional que no cede. En el fondo, el debate no es solo sobre Cuba, sino sobre el derecho de los pueblos a acompañarse mutuamente frente a la presión de los más poderosos.
Milagros Rivera, presidenta del Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico, respondió con firmeza a las nuevas sanciones estadounidenses impuestas contra dirigentes e instituciones cubanas. Para Rivera, Washington no actúa desde la fortaleza sino desde la desesperación, criminalizando la solidaridad internacional con medidas que calificó de ridículas.
Las sanciones apuntan a tres funcionarios del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos —entre ellos Fernando González Llort, héroe de la República— y se extienden a empresas estatales cubanas en sectores como la minería, la metalurgia y el comercio exterior, incluyendo la empresa de níquel que lleva el nombre del Che Guevara, MetalCuba, y el Ministerio de la Construcción, entre otras instituciones.
Rivera situó estas medidas dentro de un contexto más amplio: desde el 29 de enero, un cerco petrolero recrudecido ha generado lo que describe como un costo humanitario devastador. Sin embargo, señaló que Cuba ha resistido, sostenida en parte por una red de solidaridad internacional que no ha cedido ante las presiones.
Como evidencia, citó el centenario de Fidel Castro: más de 1.500 delegados de 63 países participaron en el Coloquio Fidel, Legado y Futuro, y brigadas de trabajo voluntario llegaron desde múltiples continentes. Puerto Rico contribuyó con donaciones a hospitales en Santa Clara, policlínicos en La Habana y proyectos para familias vulnerables a través de la Federación de Mujeres Cubanas.
Para Rivera, esa movilización es precisamente lo que irrita a Washington. Su llamado fue claro: enfrentar con más solidaridad y acción global lo que describió como un plan de asfixia económica, insistiendo en que la defensa de la vida debe ser la prioridad colectiva ante quienes intentan gobernar el mundo por la fuerza.
En San Juan, Milagros Rivera, quien encabeza el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico, salió al paso de las nuevas sanciones que Estados Unidos acaba de imponer contra dirigentes e instituciones cubanas. Su mensaje fue claro: Washington actúa desde la desesperación, criminalizando la solidaridad internacional con la isla bajo el pretexto de sanciones que Rivera calificó de ridículas.
Las medidas estadounidenses apuntan directamente a tres funcionarios del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos: Fernando González Llort, presidente de la institución y héroe de la República; Noemí Rabaza Fernández, vicepresidenta primera; y Leima Martínez Freire, directora para América del Norte. Pero el alcance es mucho más amplio. Washington también ha sancionado empresas estatales cubanas dedicadas a la minería, la metalurgia y el comercio exterior, incluyendo la empresa de níquel que lleva el nombre del Che Guevara, MetalCuba, Geominsal, ACINOX Comercial, y varias otras dedicadas a importaciones y exportaciones. El Ministerio de la Construcción también figura en la lista, junto con Acorec, Coratur, Transimport y Consumimport.
Rivera situó estas sanciones dentro de un contexto más amplio de presión económica. Desde el 29 de enero, dijo, un cerco petrolero recrudecido ha asfixiado a la economía cubana, generando lo que ella describe como un costo humanitario devastador para toda la población. Siete meses han pasado bajo esa medida, y sin embargo, según su relato, Cuba permanece firme. La solidaridad internacional ha sido esencial en ese contexto, argumentó.
Como evidencia de esa solidaridad, Rivera enumeró los logros recientes. El centenario de Fidel Castro culminó con éxito a pesar de las amenazas de invasión militar que Estados Unidos ha esgrimido. Más de mil 500 delegados procedentes de 63 países participaron en el primer Coloquio Fidel, Legado y Futuro. Brigadas de trabajo voluntario llegaron desde múltiples continentes, y delegaciones de los cinco continentes se hicieron presentes en la isla.
Puerto Rico, en particular, ha jugado un papel activo. Delegaciones puertorriqueñas han llevado donaciones a hospitales en Santa Clara, policlínicos en Caimito y La Habana, casas para niños sin amparo parental, y a la Federación de Mujeres Cubanas para proyectos dirigidos a familias vulnerables. Amigos solidarios de América Latina, el Caribe, Centroamérica, Europa y residentes de Estados Unidos han hecho lo mismo, según Rivera.
Esa movilización internacional es precisamente lo que, en opinión de Rivera, genera rabia en Washington. Las nuevas sanciones representan un intento de doblegar a Cuba e intimidar a quienes ejercen solidaridad con la isla. Rivera rechazó la caracterización estadounidense de que estas medidas buscan promover derechos humanos o democracia. Para ella, son simplemente parte de una política de asfixia económica que ha persistido durante décadas.
Su llamado fue a la acción colectiva. Insistió en que los pueblos deben enfrentar lo que calificó como un plan fascista con más solidaridad y acciones globales. Solo un ejército de millones de personas solidarias, junto al pueblo cubano y su gobierno, podrá derrotar lo que ella ve como el fascismo impulsado por la administración Trump. La defensa de la vida, dijo, debe ser la prioridad ante quienes intentan gobernar el mundo.
Citazioni salienti
De manera desesperada y fraudulenta el Departamento de Estado intenta criminalizar la solidaridad e impone sanciones ridículas para tratar de intimidar a los amigos de Cuba— Milagros Rivera, presidenta del Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico
Sólo un ejército de millones de personas solidarias junto al pueblo cubano y su gobierno podremos derrotar al fascismo que impulsa el régimen de Trump— Milagros Rivera