En los primeros días de agosto, el Colegio de Médicos de Nueva Esparta ofreció a la población insular una perspectiva serena ante la alarma nacional por el Hantavirus: la geografía misma de la isla actúa como primera línea de defensa. El doctor José Antonio Narváez recordó que ninguna barrera natural es suficiente sin la responsabilidad humana, y que la vigilancia sanitaria del Estado y los hábitos cotidianos de higiene son los pilares que sostienen esa protección. En un mundo donde los virus capturan la imaginación colectiva con facilidad, la ciencia ofrece aquí un dato reconfortante: este pa