Las infecciones respiratorias pueden aumentar más del 71% entre septiembre y diciembre, siendo los catarros, gripe y bronquiolitis las más frecuentes en edad pediátrica. La mayoría de infecciones en niños son víricas y no requieren antibióticos; los padres deben vigilar signos de alarma como dificultad respiratoria o cambios bruscos en el estado general.