Cobre retrocede tras acuerdo en Escondida; dólar fuerte limita ganancias

El mercado se quedó sin combustible para mantener la racha alcista
Analista de Saxo Bank describe la situación contradictoria del cobre tras el acuerdo laboral en Chile.
Mark

¿Por qué un acuerdo laboral en una mina chilena mueve el precio del cobre en todo el mundo?

Mimi

Escondida produce alrededor del 5% del cobre mundial. Una huelga allí habría interrumpido el suministro global, lo que habría empujado los precios hacia arriba. Cuando desaparece ese riesgo, desaparece también la razón especulativa para mantener precios elevados.

Luke

Pero el acuerdo aún necesita ratificación. ¿Qué tan seguro es que se apruebe?

Mark

¿Entonces el dólar fuerte es malo para el cobre?

Mimi

Sí. Cuando el dólar sube, el cobre se vuelve más caro para los compradores internacionales que usan otras monedas. Eso reduce la demanda.

Luke

Aunque también es cierto que la ley de infraestructura estadounidense aprobada el mismo día debería aumentar la demanda de cobre. ¿Por qué no compensó eso las pérdidas?

Mark

¿Cuánto ha ganado el cobre este año?

Mimi

22% desde enero. Pero está lejos del máximo de mayo, que fue US$ 10,747.50 por tonelada.

Luke

Eso es una ganancia sólida. ¿Entonces por qué el tono es tan pesimista?

Mark

¿Qué viene después para el cobre?

Mimi

Depende de dos cosas: si la Reserva Federal acelera o no la reducción de estímulos, y si la economía global sigue demandando metales para infraestructura y construcción.

Luke

Y también de si el acuerdo de Escondida se ratifica sin problemas. Si hay rechazo, el riesgo de huelga vuelve.

  • Durante semanas, la amenaza de huelga en Escondida había mantenido al mercado en vilo, pues una interrupción en el mayor yacimiento de cobre del mundo habría sacudido el suministro global.
  • El acuerdo entre BHP y el sindicato de trabajadores llegó el martes, disipando ese riesgo y, con él, uno de los motores que sostenía la presión alcista sobre el precio del metal.
  • La aprobación de la ley de infraestructura estadounidense de US$ 1 billón ofrece un horizonte de demanda prometedor, pero no alcanza para compensar la calma que trajo la resolución del conflicto laboral.
  • Un dólar en máximos de cinco semanas frente al yen encarece el cobre para compradores de otras divisas, sumando otra capa de presión bajista sobre el precio.
  • El cobre acumula aún una ganancia anual del 22%, pero se aleja del récord histórico de mayo, atrapado entre un potencial de largo plazo intacto y un mercado que, por ahora, se ha quedado sin combustible alcista.

En los mercados de materias primas, el precio del cobre retrocedió el miércoles como reflejo de una tensión antigua y siempre presente: la diferencia entre el riesgo imaginado y la realidad resuelta. El acuerdo laboral alcanzado en la mina Escondida —la mayor del mundo— disipó el temor a una huelga que habría sacudido el suministro global, quitándole al mercado uno de sus principales argumentos para sostener precios elevados. Así, el metal cedió un 0.6% hasta los US$ 9,458 la tonelada en Londres, navegando entre el optimismo de largo plazo que ofrece la ley de infraestructura estadounidense y las presiones inmediatas de un dólar fortalecido.

El cobre cedió terreno el miércoles en la Bolsa de Metales de Londres, retrocediendo un 0.6% hasta los US$ 9,458 la tonelada. La caída no respondía a una sola causa, sino a la confluencia de fuerzas que tiraban en direcciones opuestas: la aprobación de una ley de infraestructura estadounidense de US$ 1 billón generaba optimismo sobre la demanda futura, mientras que la resolución de un conflicto laboral en Chile y la fortaleza del dólar empujaban el precio hacia abajo.

El martes, BHP Group y el sindicato de la mina Escondida alcanzaron un acuerdo para un nuevo contrato colectivo. Durante semanas, el riesgo de huelga en el mayor yacimiento de cobre del mundo había actuado como un factor de presión implícita sobre los precios, alimentando la incertidumbre sobre el suministro global. Con ese riesgo disipado —aunque el acuerdo aún requería ratificación—, los inversores perdieron uno de sus principales argumentos para apostar al alza.

Ole Hansen, estratega de materias primas en Saxo Bank, describió con precisión la paradoja del momento: el mercado creía en el potencial del metal a largo plazo, pero carecía del impulso necesario para sostener su tendencia alcista en el corto plazo. A eso se sumaba un dólar que alcanzó máximos de cinco semanas frente al yen, encareciendo el cobre para compradores de otras divisas mientras los mercados aguardaban datos de inflación que podrían acelerar el retiro de estímulos de la Reserva Federal.

El cobre seguía acumulando una ganancia anual del 22% y mantenía intacto su atractivo estructural, pero la sesión del miércoles dejaba en claro que el camino de regreso al récord histórico de US$ 10,747.50 alcanzado en mayo sería más sinuoso de lo que muchos habían anticipado.

El cobre cedió terreno el miércoles en los mercados internacionales, retrocediendo 0.6% hasta los US$ 9,458 la tonelada en la Bolsa de Metales de Londres. La caída reflejaba dos fuerzas opuestas que se disputaban el control del precio: por un lado, la aprobación de una ley de infraestructura estadounidense de US$ 1 billón generaba cierto optimismo sobre la demanda futura del metal; por el otro, la fortaleza del dólar y la resolución de un conflicto laboral en Chile presionaban hacia abajo.

El martes, el sindicato de trabajadores de la mina Escondida y BHP Group Ltd, la empresa que controla el yacimiento, alcanzaron un acuerdo para un nuevo contrato colectivo. Escondida es la operación de cobre más grande del mundo, y durante semanas el riesgo de una huelga había flotado sobre los mercados como una amenaza de interrupción del suministro global. Con el acuerdo ahora sobre la mesa —aunque aún requería ratificación de los socios—, ese riesgo se disipaba. Para los inversores en cobre, esto significaba menos incertidumbre, menos razón para apostar a precios más altos.

Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas en Saxo Bank, capturó la tensión del momento. El mercado enfrentaba una situación contradictoria: la ley de infraestructura estadounidense ofrecía un motivo para creer en la demanda a largo plazo, pero la desaparición del riesgo de huelga quitaba combustible a la racha alcista que había impulsado los precios en los meses anteriores. El cobre se había alejado del máximo histórico de US$ 10,747.50 alcanzado en mayo, aunque seguía marcando una ganancia de 22% desde el inicio del año.

La fortaleza del dólar añadía otra capa de presión. La moneda estadounidense alcanzó un máximo de cinco semanas frente al yen mientras los mercados esperaban datos de inflación estadounidense que podrían llevar a la Reserva Federal a acelerar la reducción de sus estímulos económicos. Un dólar más fuerte hace que el cobre sea más caro para los compradores que usan otras monedas, lo que típicamente reduce la demanda.

Hansen resumió el dilema con claridad: el mercado se había quedado sin el impulso necesario para mantener su tendencia alcista, aunque todavía creía en el potencial de ganancias a largo plazo del metal. La sesión del miércoles reflejaba esa incertidumbre, con ganancias modestas que apenas compensaban las presiones bajistas del día.

Es una situación dispar para el cobre porque la ley de infraestructuras en Estados Unidos crea un poco de entusiasmo, pero al mismo tiempo parece que el riesgo de una interrupción del suministro en Chile se está desvaneciendo
— Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank
El mercado se ha quedado sin combustible para mantener la racha alcista, aunque todavía cree en el potencial de ganancias a largo plazo
— Ole Hansen, Saxo Bank
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