En el tablero geopolítico del siglo XXI, las alianzas no son eternas: son elecciones. Hillary Clinton, exsecretaria de Estado, alzó la voz esta semana para señalar que la administración Trump parece estar reescribiendo el mapa de las lealtades estadounidenses, acercándose a Corea del Norte y Rusia mientras tensiona los vínculos con Canadá y Omán. Lo que está en juego, advierten los críticos, no es solo una política exterior distinta, sino el andamiaje de alianzas que ha sostenido el orden global desde 1945.
Clinton critica a Trump por favorecer a Corea del Norte y Rusia sobre aliados tradicionales
El gobierno está cultivando relaciones más cercanas con Corea del Norte y Rusia que con socios históricos
¿Por qué Clinton decidió intervenir públicamente en este momento específico?
Porque el patrón se había vuelto demasiado evidente para ignorarlo. Trump no solo estaba haciendo declaraciones aisladas; estaba reordenando sistemáticamente las prioridades diplomáticas estadounidenses de una manera que contradice décadas de política exterior.
¿Qué hace que Omán sea tan importante en esta ecuación?
Omán no es importante por su poder militar o económico. Es importante porque ha sido el intermediario que funciona. Es el país que puede hablar con Irán sin que Washington pierda credibilidad. Amenazarlo es como quemar un puente que tomó años construir.
¿Y Canadá? ¿Por qué un aliado tan cercano recibe este trato?
Porque Canadá es predecible y no puede retaliar de manera significativa. Es más fácil presionar a un vecino que depende del comercio contigo que negociar con Rusia o Corea del Norte. Pero eso es precisamente lo que asusta a gente como Clinton: que los aliados leales están siendo tratados como adversarios.
¿Crees que Trump realmente ve a Corea del Norte como "respetuoso"?
Lo que importa no es lo que Trump cree, sino que está dispuesto a decirlo en público y actuar en consecuencia. Está reduciendo ejercicios militares con Corea del Sur. Eso tiene consecuencias reales para la seguridad regional.
¿Cuál es el riesgo más grande aquí?
Que los aliados tradicionales comiencen a buscar sus propias soluciones de seguridad. Si Canadá y otros no pueden confiar en Washington, ¿por qué no negocian directamente con Rusia o China? Eso sería el fin del sistema de alianzas estadounidense tal como lo conocemos.
O Pulso
- Trump redujo los ejercicios militares con Corea del Sur y calificó a Corea del Norte de 'respetuosa', invirtiendo décadas de postura disuasoria estadounidense en la península.
- La amenaza de bombardear 'sin piedad' a Omán —un mediador diplomático histórico— sacudió a los observadores internacionales y elevó la tensión en torno al estrecho de Ormuz.
- Clinton publicó en X su incredulidad ante un Washington que cultiva lazos con Moscú y Pyongyang mientras presiona, arancela y amenaza a Canadá y aliados regionales.
- El patrón que emerge preocupa a los demócratas: un reposicionamiento deliberado hacia potencias adversarias y un trato transaccional que erosiona la confianza de socios históricos.
- Las tensiones con Canadá —amenazas de anexión, aranceles y ataques al T-MEC— ilustran hasta qué punto la diplomacia tradicional está siendo reemplazada por una lógica de presión unilateral.
En el tablero geopolítico del siglo XXI, las alianzas no son eternas: son elecciones. Hillary Clinton, exsecretaria de Estado, alzó la voz esta semana para señalar que la administración Trump parece estar reescribiendo el mapa de las lealtades estadounidenses, acercándose a Corea del Norte y Rusia mientras tensiona los vínculos con Canadá y Omán. Lo que está en juego, advierten los críticos, no es solo una política exterior distinta, sino el andamiaje de alianzas que ha sostenido el orden global desde 1945.
Hillary Clinton, quien condujo la diplomacia estadounidense bajo Obama, rompió el silencio el lunes para cuestionar el rumbo de la política exterior de Trump. En un mensaje en X, la exsecretaria de Estado expresó perplejidad ante lo que describió como un giro inquietante: Washington parece cultivar relaciones más cálidas con Corea del Norte y Rusia que con aliados históricos como Canadá y Omán.
Las críticas no llegaron sin contexto. El domingo, Trump había anunciado la reducción de maniobras militares conjuntas con Corea del Sur, argumentando que estas señales irritan a Pyongyang, a la que describió como una nación 'respetuosa'. Al día siguiente, escaló el tono amenazando con bombardear 'sin piedad' a Omán si el sultanato interfería en las negociaciones entre Washington y Teherán sobre el estrecho de Ormuz —una declaración que sorprendió a analistas, dado el papel histórico de Mascate como intermediario confiable en la región.
Lo que alarma a Clinton y a otros críticos demócratas es el patrón de fondo: un alejamiento de las alianzas tradicionales en favor de una aproximación más transaccional con potencias que han sido históricamente adversarias. La alineación con Rusia en el conflicto ucraniano y las presiones sin precedentes sobre Canadá —aranceles, amenazas de anexión, ataques al T-MEC— refuerzan esa lectura.
Su pregunta retórica —'¿Me estás tomando el pelo?'— condensa tanto la incredulidad como la frustración de quienes ven en estas decisiones no solo un cambio de estilo, sino una ruptura con los principios que han guiado la influencia global de Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Hillary Clinton, quien dirigió la diplomacia estadounidense durante la administración Obama, salió al paso el lunes para cuestionar el rumbo que ha tomado la política exterior bajo la presidencia de Donald Trump. En un mensaje publicado en la red social X, la exsecretaria de Estado expresó su perplejidad ante lo que describe como un giro preocupante en las prioridades de Washington: el gobierno está cultivando relaciones más cercanas con Corea del Norte y Rusia que con socios históricos como Canadá y Omán.
Las críticas de Clinton no surgieron en el vacío. El domingo anterior, Trump había anunciado que reduciría la escala de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, argumentando que estas maniobras envían señales inapropiadas a Pyongyang. El presidente describió a Corea del Norte como un país que ha sido "respetuoso" durante sus mandatos, una caracterización que contrasta fuertemente con décadas de tensión entre Washington y el régimen norcoreano. En el mismo comunicado, Trump también criticó a Seúl por no involucrarse más activamente en iniciativas para "desnuclearizar" a Irán.
Horas después, el lunes, Trump escaló el tono al amenazar con bombardear "sin piedad" a Omán si el país árabe se interpone en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el control del estrecho de Ormuz. Esta amenaza llegó después de que el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de Irán informara que Teherán estaba en conversaciones con Mascate para establecer una ruta segura en ese paso marítimo estratégico. La declaración sorprendió a observadores de política internacional, dado que Omán ha sido históricamente un intermediario diplomático confiable para Washington en la región.
Lo que preocupa a Clinton y otros críticos demócratas es el patrón que emerge de estas acciones: un alejamiento deliberado de las alianzas tradicionales en favor de una aproximación más transaccional con potencias que históricamente han sido adversarias o competidoras de Estados Unidos. La exsecretaria de Estado destacó específicamente la alineación de Trump con Rusia, particularmente en lo que respecta a la guerra en Ucrania, como un indicador de este reposicionamiento geopolítico.
Canadá, el vecino inmediato de Estados Unidos y miembro de instituciones de seguridad compartidas, ha sido objeto de presiones sin precedentes desde que Trump regresó a la Casa Blanca. El presidente ha lanzado amenazas de anexión, impuesto aranceles y criticado duramente el Tratado Mexicano de Libre Comercio (T-MEC), el acuerdo trilateral que vincula a Washington, Ciudad de México y Ottawa. Estas acciones contrastan marcadamente con el trato que Trump reserva para gobiernos con los que Estados Unidos ha tenido históricamente relaciones más tensas.
La intervención de Clinton refleja una inquietud más amplia dentro de los círculos demócratas sobre la dirección que está tomando la diplomacia estadounidense. Su pregunta retórica —"¿Me estás tomando el pelo?"— captura tanto la incredulidad como la frustración de quienes ven en estas políticas un abandono de principios que han guiado la política exterior estadounidense durante generaciones. Lo que está en juego, según esta perspectiva, es nada menos que el sistema de alianzas que ha sostenido la influencia global de Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Citações Notáveis
El presidente está haciendo que la política de Estados Unidos sea más favorable hacia Corea del Norte y Rusia que hacia Canadá y Omán— Hillary Clinton, exsecretaria de Estado
Corea del Norte ha sido respetuoso durante sus mandatos— Donald Trump, presidente de Estados Unidos