Científicos descubren Gliese 12 b, exoplaneta similar a la Tierra que podría ser habitable

Todo depende de un factor aún desconocido: la atmósfera
La habitabilidad de Gliese 12 b se determina por la presencia y composición de su atmósfera, no solo por su temperatura estimada.
Mark

¿Por qué este planeta en particular ha generado tanto interés entre los astrónomos?

Mimi

Porque reúne varias características que lo hacen único. Está relativamente cerca en términos astronómicos, tiene un tamaño similar al nuestro, y orbita una estrella lo suficientemente pequeña como para que podamos detectar planetas alrededor de ella. Pero lo más importante es que aún no sabemos si tiene atmósfera.

Mark

¿Y por qué es tan importante saber si tiene atmósfera?

Mimi

Porque la atmósfera es lo que determina si un planeta puede ser habitable. Sin ella, Gliese 12 b sería un mundo árido a 42 grados. Con ella, dependiendo de su composición, podría tener agua líquida y condiciones completamente diferentes.

Mark

Mencionaste que recibe 1.6 veces más energía que la Tierra. ¿Eso no lo hace demasiado caliente?

Mimi

No necesariamente. Todo depende de la atmósfera. Si tiene gases que reflejan la radiación, podría ser más frío. Si tiene gases que atrapan el calor, podría ser más caliente. Es como comparar la Tierra con Venus: ambas reciben mucha energía del Sol, pero Venus es un infierno porque su atmósfera es extremadamente densa.

Mark

¿Cuándo sabremos si tiene atmósfera?

Mimi

El telescopio James Webb podría analizar la luz de la estrella cuando el planeta pasa frente a ella. Si hay atmósfera, los gases dejarían una huella química en esa luz. Pero primero necesitamos que los astrónomos lo observen y recopilen suficientes datos.

Mark

¿Esto significa que podría haber vida allí?

Mimi

Es demasiado pronto para decirlo. Primero necesitamos saber si tiene atmósfera, luego qué gases contiene, y después si hay agua. La vida tal como la conocemos necesita condiciones muy específicas. Gliese 12 b es un candidato prometedor, pero aún hay muchas incógnitas.

  • Gliese 12 b orbita a 40 años luz de la Tierra en la constelación de Piscis
  • Completa una órbita cada 12.8 días alrededor de una enana roja
  • Recibe 1.6 veces más energía de su estrella que la Tierra del Sol
  • Temperatura estimada de 42°C sin atmósfera
  • Descubierto por la misión TESS de la NASA con confirmación de instrumentos españoles

Gliese 12 b orbita una enana roja en Piscis cada 12.8 días, recibiendo 1.6 veces más energía que la Tierra del Sol, pero su habitabilidad depende de si posee atmósfera. El descubrimiento fue confirmado por la misión TESS de la NASA e instrumentos españoles como Carmenes y MuSCAT2, destacando la participación de investigadores del CSIC.

Científicos descubren Gliese 12 b, un exoplaneta a 40 años luz con tamaño similar a la Tierra y temperatura estimada de 42°C, candidato prometedor para estudiar habitabilidad extraterrestre.

A cuarenta años luz de distancia, orbitando una estrella enana roja en la constelación de Piscis, existe un mundo que ha capturado la atención de los astrónomos. Se llama Gliese 12 b, y su descubrimiento representa uno de los hallazgos más prometedores en la búsqueda de planetas potencialmente habitables fuera de nuestro sistema solar. El exoplaneta tiene un tamaño comparable al de Venus y la Tierra, con una temperatura estimada de 42 grados Celsius, aunque esta cifra viene con una salvedad crucial: solo es válida si el planeta carece de atmósfera.

Gliese 12 b completa una órbita alrededor de su estrella cada 12.8 días, una velocidad vertiginosa comparada con los 365 días que tarda la Tierra en rodear el Sol. El planeta recibe aproximadamente 1.6 veces más energía de su estrella de lo que nuestro mundo recibe del Sol, y se encuentra a apenas el 7 por ciento de la distancia que separa a la Tierra del Sol. A pesar de esta proximidad, los científicos no descartan la posibilidad de que sea habitable, porque todo depende de un factor aún desconocido: la presencia y composición de su atmósfera. Si Gliese 12 b posee una envoltura gaseosa, los gases podrían modificar radicalmente las condiciones de su superficie mediante un efecto invernadero, alterando completamente el escenario de los 42 grados.

El descubrimiento fue posible gracias a la misión TESS de la NASA, que detectó inicialmente la señal del planeta mediante la técnica del tránsito. Este método consiste en observar las pequeñas disminuciones en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella. Los cambios periódicos en esa luz permiten a los astrónomos calcular el tamaño del mundo y el tiempo de su órbita. Observaciones posteriores realizadas desde la Tierra, utilizando instrumentos como Carmenes en el Observatorio de Calar Alto y MuSCAT2 en el Observatorio del Teide, confirmaron el hallazgo y proporcionaron información adicional. La participación de investigadores españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto de Astrofísica de Canarias fue fundamental en la caracterización del exoplaneta.

Lo que hace particularmente intrigante a Gliese 12 b es su similitud en tamaño con dos mundos tan diferentes como la Tierra y Venus. Ambos planetas comparten características físicas similares, pero sus historias evolutivas divergieron de manera radical. La Tierra mantiene condiciones que permiten la existencia de agua líquida y vida, mientras que Venus desarrolló una atmósfera extremadamente densa con temperaturas superficiales abrasadoras. Estudiar Gliese 12 b podría revelar qué factores determinan que mundos rocosos de dimensiones parecidas terminen con destinos tan distintos. Además, la estrella que orbita es relativamente tranquila en términos de actividad magnética, una característica favorable, ya que las enanas rojas pueden presentar una intensa actividad capaz de erosionar las atmósferas de los planetas cercanos.

La pregunta fundamental que permanece sin respuesta es si Gliese 12 b posee atmósfera. Si la tiene, los científicos podrían estudiar la luz de la estrella cuando atraviesa esa envoltura gaseosa durante el tránsito del planeta. Las moléculas absorben determinadas longitudes de onda, dejando una especie de huella química que permite identificar elementos presentes. Este análisis espectroscópico es precisamente lo que el telescopio espacial James Webb está diseñado para hacer. Las características de Gliese 12 b lo convierten en un candidato particularmente atractivo para este instrumento: su relativa cercanía, su tamaño y su tránsito frente a su estrella ofrecen condiciones favorables para detectar y analizar una posible atmósfera.

Por ahora, los científicos son cautelosos en sus afirmaciones. Gliese 12 b no puede considerarse una segunda Tierra, ni tampoco puede afirmarse que sea habitable o que albergue vida. Lo que sí representa es uno de los laboratorios naturales más interesantes y accesibles para investigar cómo evolucionan los planetas rocosos. El próximo paso será determinar si posee atmósfera y, si es así, descubrir su composición. Esa información podría aportar nuevas pistas para responder una de las preguntas más fundamentales de la astronomía: qué condiciones necesita un planeta para convertirse en un mundo donde la vida sea posible.

Gliese 12 b no puede considerarse por ahora una nueva Tierra, pero sí representa uno de los laboratorios naturales más interesantes y cercanos para investigar cómo evolucionan los planetas rocosos
— Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Envie de l'histoire complète ? Lire l'original sur Récord ↗
Nous contacter FAQ