Más de un siglo después de que Albert Einstein imaginara que la rotación terrestre tuerce el tejido del espacio y el tiempo, un equipo internacional ha logrado confirmar ese fenómeno —el efecto Lense-Thirring— con una precisión sin precedentes, publicando sus resultados en la revista Nature. Valiéndose de satélites geodésicos y mediciones láser de altísima exactitud, los investigadores redujeron el margen de error a casi una parte por mil, convirtiendo una predicción abstracta en evidencia experimental sólida. El hallazgo no inaugura una nueva física, sino que profundiza nuestra confianza en l