En el silencio del desierto de Gobi, el 12 de julio, la empresa china LandSpace alcanzó un hito que las grandes potencias espaciales occidentales aún persiguen: colocar en órbita un cohete propulsado íntegramente por metano. Mientras SpaceX y Blue Origin acumulaban explosiones y promesas, el Zhuque-2 completó lo que ningún otro vehículo había logrado, recordándonos que la carrera espacial del siglo XXI no tiene un único protagonista. Este logro no es solo un triunfo técnico, sino una señal de que el futuro del acceso al espacio —y quizás el camino a Marte— se está escribiendo desde lugares ine
China logra el primer vuelo orbital exitoso de un cohete propulsado totalmente por metano
El único cohete de metano que ha volado exitosamente es chino
¿Por qué importa tanto que China haya logrado esto primero?
Porque demuestra que la tecnología funciona en órbita. SpaceX y Blue Origin han invertido miles de millones en metano como combustible del futuro, pero sus cohetes aún no lo han logrado. China acaba de probar que es viable.
¿Qué hace que el metano sea tan especial comparado con lo que ya se usa?
Es más limpio, más barato, y deja menos residuo. Para cohetes que necesitan aterrizar y relanzarse en horas, eso es crucial. Y en Marte, puedes fabricarlo localmente.
¿Entonces SpaceX está atrasado?
No exactamente. SpaceX sigue siendo más avanzado en muchos aspectos. Pero en esta carrera específica por demostrar que el metano funciona en órbita, China llegó primero.
¿Qué pasa ahora con los planes de Musk?
Siguen adelante. El Starship seguirá intentándolo. Pero ya no puede reclamar ser el primero en lograr un vuelo orbital con metano. Eso es historia ahora.
¿Cuán cerca está SpaceX de su próximo intento?
Acaban de hacer una prueba de encendido estático donde 33 motores se encendieron, aunque dos se apagaron antes de tiempo. Musk dice que el próximo vuelo será pronto, pero aún necesita autorizaciones federales.
¿Qué cambió desde el desastre de abril?
SpaceX modificó la plataforma de lanzamiento para evitar que se destruya nuevamente. Pero el daño ambiental de ese intento fue significativo, así que hay más escrutinio ahora.
Il Polso
- LandSpace lanzó el 12 de julio el Zhuque-2 desde el desierto de Gobi, convirtiéndose en la primera empresa del mundo en poner en órbita un cohete de metano en todas sus etapas.
- SpaceX vio explotar su Starship en abril y Blue Origin sufrió fallos en pruebas estáticas, mientras la empresa china avanzaba en relativo anonimato tras varios intentos fallidos propios.
- El metano promete cohetes más baratos, más limpios y más fáciles de reutilizar que los propulsados por queroseno, lo que lo convierte en el combustible clave para la próxima generación espacial.
- Elon Musk eligió el metano pensando en Marte, donde su atmósfera de CO₂ permitiría sintetizarlo localmente, pero por ahora es China quien ha demostrado que esa apuesta puede funcionar en órbita.
- El hito chino reordena el mapa de la competencia espacial: la tecnología que debía ser el sello distintivo de SpaceX ya tiene un primer dueño, y no es estadounidense.
En el silencio del desierto de Gobi, el 12 de julio, la empresa china LandSpace alcanzó un hito que las grandes potencias espaciales occidentales aún persiguen: colocar en órbita un cohete propulsado íntegramente por metano. Mientras SpaceX y Blue Origin acumulaban explosiones y promesas, el Zhuque-2 completó lo que ningún otro vehículo había logrado, recordándonos que la carrera espacial del siglo XXI no tiene un único protagonista. Este logro no es solo un triunfo técnico, sino una señal de que el futuro del acceso al espacio —y quizás el camino a Marte— se está escribiendo desde lugares inesperados.
A mediados de julio, mientras SpaceX se recuperaba del fracaso catastrófico de su Starship en abril, una empresa china llamada LandSpace logró algo que Elon Musk aún no ha conseguido: poner en órbita un cohete propulsado enteramente por metano. El Zhuque-2 despegó el 12 de julio desde el polígono de JiuQuan, en el desierto de Gobi, y colocó una carga inerte en órbita baja terrestre. Fue un hito sin fanfarria, pero de enorme peso simbólico y técnico.
El contexto importa. SpaceX apostó por el metano para su Starship, que se destruyó completamente en su primer vuelo. Blue Origin también desarrolla un cohete de metano, pero un motor explotó durante pruebas estáticas. LandSpace, por su parte, había fallado en intentos anteriores cuando los motores de la segunda etapa no se encendieron. En julio, sin embargo, todo funcionó.
El metano ofrece ventajas reales frente al queroseno: es más eficiente, más barato, más fácil de almacenar y deja muy poco residuo en los motores, lo que simplifica la reutilización. A diferencia del hidrógeno líquido, se presuriza solo, eliminando la necesidad de helio costoso. Y contamina menos que el queroseno.
Musk eligió el metano con la vista puesta en Marte: la atmósfera marciana, rica en CO₂, permitiría sintetizar el combustible necesario para el viaje de regreso. El robot Perseverance ya ha demostrado que es posible extraer oxígeno del aire marciano. El plan de Musk imagina cohetes que despegan y aterrizan en horas, capturados por brazos metálicos en la torre de lanzamiento, listos para volar de nuevo casi de inmediato.
Es un sueño ambicioso. Pero por ahora, el único cohete de metano que ha volado con éxito lleva un nombre chino: Zhuque-2, el ave bermellón de la mitología china, que ya cruzó el cielo antes que nadie.
A mediados de julio, mientras SpaceX se preparaba para un nuevo intento con su Starship tras un fracaso catastrófico en abril, una empresa china prácticamente desconocida logró algo que Elon Musk aún no ha conseguido: poner en órbita un cohete propulsado enteramente por metano. El 12 de julio, LandSpace lanzó el Zhuque-2 desde el polígono de JiuQuan en el desierto de Gobi, colocando una carga inerte en órbita baja terrestre. Fue un hito silencioso, sin la fanfarria que rodea cada movimiento de SpaceX, pero significativo: la primera vez que un vehículo de lanzamiento completamente alimentado por metano completaba un vuelo orbital exitoso.
El contexto de esta victoria china es importante. SpaceX ha apostado fuertemente por el metano como combustible para el Starship, el supercohete que explotó en su primer intento de vuelo el 20 de abril. Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, también está desarrollando un cohete de metano. Varias compañías privadas chinas decidieron seguir el mismo camino. Pero mientras SpaceX y Blue Origin enfrentaban fracasos y explosiones en pruebas estáticas, LandSpace avanzaba en silencio. Aunque la empresa había fallado en sus primeros cuatro o cinco intentos, el lanzamiento de julio marcó un punto de quiebre.
El Zhuque-2, nombrado así en honor al ave bermellón de la mitología china, representa un logro técnico genuino en un campo donde los fracasos son espectaculares. El Starship de SpaceX se destruyó completamente en abril, llevándose parte de su plataforma de lanzamiento. Un motor de Blue Origin explotó durante pruebas estáticas. Incluso LandSpace había experimentado problemas: su primer lanzamiento del Zhuque-2 falló a finales del año anterior cuando los motores auxiliares de la segunda etapa no se encendieron. Pero en julio, todo funcionó.
El metano presenta ventajas reales sobre el queroseno que queman la mayoría de los cohetes, incluidos los Falcon 9 de SpaceX. Es ligeramente más eficiente, especialmente cuando se inyecta a presión en la cámara de combustión. Es barato de producir y relativamente fácil de almacenar, aunque requiere temperaturas bajas, no tan extremas como el hidrógeno líquido de los motores de máximo rendimiento. A diferencia del hidrógeno, el metano se evapora naturalmente y crea su propio sistema de presurización, eliminando la necesidad de inyectar helio costoso en los tanques. Esta simplicidad reduce la complejidad del diseño y, en consecuencia, el costo de cada lanzamiento.
La combustión del metano también genera menos dióxido de carbono y contaminantes que el queroseno, un factor relevante al evaluar el impacto ambiental de las misiones espaciales. Pero su ventaja más significativa para cohetes reutilizables es que deja muy poco residuo. Los Falcon 9 aterrizan con sus fuselajes inferiores ennegrecidos tras solo minutos de encendido de sus motores de frenado. Con metano, la limpieza es mínima.
Elon Musk ha señalado una razón casi de ciencia ficción para elegir metano: la atmósfera de Marte es esencialmente dióxido de carbono. Esto permitiría que futuras expediciones sinteticen el metano necesario para el viaje de regreso directamente en Marte. El robot Perseverance ya ha demostrado que es posible extraer oxígeno del aire marciano a un ritmo de seis gramos por hora. Una misión real necesitaría aproximadamente siete toneladas de oxígeno y la mitad de esa cantidad en metano para regresar a la Tierra.
El plan de Musk para Marte depende de la reutilización rápida del Starship. Imagina lanzar dos supercohetes por semana, o quizá más, para acumular en órbita terrestre baja la carga necesaria para una expedición marciana. Los propulsores no aterrizarían en plataformas de cemento como los Falcon 9 actuales, sino que regresarían al pedestal desde el que despegaron, donde unos brazos metálicos en la torre de servicio los atraparían en los últimos segundos de descenso. Sin necesidad de moverlos, los motores se limpiarían del escaso residuo del metano, se revisarían los sistemas, se adaptaría una nave y el cohete estaría listo para despegar nuevamente en cuestión de horas. Es el sueño optimista de Musk. Por ahora, sin embargo, el único cohete de metano que ha volado exitosamente es chino.
Citazioni salienti
Ese vuelo será pronto— Elon Musk, sobre el próximo lanzamiento del Starship
La atmósfera de Marte es esencialmente CO₂, lo que permitirá sintetizar metano localmente para el viaje de regreso— Razonamiento de Elon Musk para elegir metano como combustible