En las profundidades del mar de China Meridional, a 500 metros bajo la superficie, la ciencia ha encontrado un recordatorio de que la vida siempre supera a la imaginación: un pez acorazado que camina. Investigadores de la Universidad Sun Yat-sen han documentado por primera vez en video a Scalicus engyceros desplazándose sobre el lecho marino con radios pectorales rígidos que funcionan como patas, revelando adaptaciones evolutivas que reescriben lo que creíamos saber sobre la locomoción en las profundidades. Este hallazgo, publicado en Ocean-Land-Atmosphere Research, nos recuerda que el océano
China documenta pez acorazado caminando sobre el fondo marino a 500 metros de profundidad
Literalmente caminan sobre el fondo marino como si fueran patas
¿Por qué es importante que hayamos visto esto ahora y no hace cien años, cuando se describió la especie?
Porque la descripción científica de 1872 se basaba en especímenes capturados, probablemente muertos o moribundos. Ver al pez vivo en su entorno natural es completamente distinto. Podemos observar cómo realmente se mueve, cómo usa cada parte de su cuerpo, qué hace cuando se siente amenazado.
Pero espera. ¿Cuántos ejemplares de Scalicus engyceros vieron exactamente? El artículo dice "varias especies" pero no da un número específico para esta especie en particular.
Es una buena pregunta. El material de prensa no especifica. Lo que sí sabemos es que grabaron a tres especies diferentes en diferentes áreas, así que es probable que hayan visto más de un ejemplar, pero no tenemos el número exacto.
¿Y esos movimientos hacia atrás que mencionan? ¿Realmente nunca se habían visto en otros peces?
Según el equipo de investigación, no. Al menos no documentados de esta manera en peces abisales. Es posible que otros peces puedan hacerlo, pero nadie lo había registrado con video de alta calidad a esa profundidad.
Aquí hay un salto lógico. Dicen que los ojos del pez reaccionaron a la luz, y luego sugieren que esto podría significar desplazamientos ocasionales hacia aguas menos profundas. Pero una reacción a la luz no prueba que el pez suba. Podría ser simplemente un reflejo evolutivo residual.
Exacto. Han Tian está siendo cuidadoso con el lenguaje: dice "podría estar relacionado". No afirma que el pez suba. Es una hipótesis basada en una observación, no una conclusión.
¿Qué nos dice esto sobre cómo vivía este pez antes de que tuviéramos la tecnología para verlo?
Que estábamos completamente equivocados sobre cómo se mueven los peces en el fondo marino. Asumíamos que se deslizaban o nadaban de formas que conocemos. Resulta que algunos literalmente caminan.
Der Puls
- Un pez descrito en 1872 llevaba más de 150 años sin que nadie pudiera observar cómo se mueve en su propio hogar, un vacío científico que subraya cuánto desconocemos del fondo marino.
- Las imágenes capturadas por vehículos submarinos muestran a Scalicus engyceros caminando lateralmente, retrocediendo y ejecutando pequeños saltos, maniobras nunca antes registradas en peces abisales.
- Sus barbillones ramificados rastrean el sedimento como un arado sensorial, detectando presas y obstáculos mediante señales químicas y físicas en un entorno de oscuridad casi total.
- La reacción de uno de sus ojos al haz de luz del submarino desestabiliza la hipótesis de que la especie es completamente ciega, abriendo interrogantes sobre migraciones verticales y su historia evolutiva.
- El estudio sienta las bases para investigar si otros peces bentónicos comparten estrategias locomotoras similares, ampliando la comprensión de cómo la vida se adapta a los entornos más extremos del planeta.
En las profundidades del mar de China Meridional, a 500 metros bajo la superficie, la ciencia ha encontrado un recordatorio de que la vida siempre supera a la imaginación: un pez acorazado que camina. Investigadores de la Universidad Sun Yat-sen han documentado por primera vez en video a Scalicus engyceros desplazándose sobre el lecho marino con radios pectorales rígidos que funcionan como patas, revelando adaptaciones evolutivas que reescriben lo que creíamos saber sobre la locomoción en las profundidades. Este hallazgo, publicado en Ocean-Land-Atmosphere Research, nos recuerda que el océano profundo sigue siendo uno de los últimos territorios donde la naturaleza guarda sus secretos más antiguos.
A 500 metros de profundidad en el mar de China Meridional, un equipo de la Universidad Sun Yat-sen logró lo que nadie había conseguido antes: grabar en video a peces bentónicos desplazándose sobre el lecho marino con movimientos que recuerdan sorprendentemente a una caminata. Usando vehículos submarinos tripulados y operados remotamente, los investigadores documentaron varias especies sin capturarlas ni alterar su comportamiento, y publicaron sus hallazgos en la revista Ocean-Land-Atmosphere Research.
El protagonista del descubrimiento es Scalicus engyceros, un pez de la familia Peristediidae cubierto de placas óseas que le dan su nombre popular: pez petirrojo acorazado. Aunque fue descrito científicamente en 1872, su comportamiento natural permanecía desconocido. La especie utiliza radios pectorales libres, gruesos y rígidos, como si fueran patas: avanza lateralmente, cambia de dirección con precisión, retrocede e incluso ejecuta pequeños saltos cuando percibe una amenaza, combinando esos radios con el impulso de la cola. Las aletas extendidas actúan como estabilizadores durante estas maniobras en un terreno sin referencias visuales claras.
Frente a su cabeza, una serie de barbillones ramificados con aspecto de rastrillo recorren continuamente el sedimento en busca de presas y obstáculos. El investigador principal Han Tian los comparó con el rastrillo de un agricultor: incómodos para moverse, pero extraordinariamente eficaces para detectar y excavar en busca de alimento.
Las grabaciones también depararon una sorpresa sobre los grandes ojos del animal. Scalicus engyceros no detectó inicialmente la aproximación del submarino, pero uno de sus ojos reaccionó al haz de luz antes de que el pez se alejara. Esa respuesta inesperada sugiere que la especie conserva sensibilidad lumínica pese a habitar zonas de oscuridad casi total, lo que abre nuevas preguntas sobre su historia evolutiva y sobre si realiza desplazamientos ocasionales hacia aguas menos profundas.
A 500 metros de profundidad en el mar de China Meridional, investigadores chinos han capturado por primera vez en video un comportamiento que desafía lo que se creía conocer sobre la locomoción de los peces abisales. Un equipo de la Universidad Sun Yat-sen, utilizando vehículos submarinos tripulados y operados remotamente, documentó a varias especies de peces bentónicos desplazándose sobre el lecho marino mediante movimientos que recuerdan sorprendentemente a una caminata. El hallazgo, publicado en la revista Ocean-Land-Atmosphere Research, revela adaptaciones evolutivas tan específicas que sugieren una vida completamente distinta a la de los peces que habitan aguas más superficiales.
El protagonista de estas observaciones es Scalicus engyceros, un pez perteneciente a la familia Peristediidae, conocidos comúnmente como peces petirrojos acorazados por las placas óseas que recubren gran parte de su cuerpo. Aunque la especie fue descrita científicamente en 1872, nadie había podido estudiar su comportamiento en el entorno natural con este nivel de detalle. Su anatomía es singular: una cabeza protegida por estructuras rígidas, grandes ojos adaptados a la oscuridad, apéndices sensoriales especializados y aletas modificadas de manera extraordinaria para interactuar directamente con el sedimento del fondo marino.
Lo que hace único a Scalicus engyceros es su capacidad de utilizar radios pectorales libres, gruesos y rígidos como si fueran patas. El pez se apoya en estas estructuras para avanzar lateralmente sobre el sustrato, cambiar de dirección con precisión e incluso moverse hacia atrás, una maniobra que los investigadores no habían observado previamente en otros peces abisales. Cuando percibe una amenaza, ejecuta movimientos bruscos similares a pequeños saltos, resultado de la acción combinada de estos radios pectorales y su cola. Las aletas extendidas hacia ambos lados parecen funcionar como estabilizadores durante estas maniobras, permitiendo al animal mantener el equilibrio mientras se desplaza sobre un terreno que carece de referencias visuales claras.
La expedición utilizó el vehículo tripulado Shenhaiyongshi y el vehículo operado remotamente Haiqin para estudiar a estos animales sin capturarlos ni alterar su comportamiento natural. Además de Scalicus engyceros, el equipo registró ejemplares de Paraheminodus murrayi y Peristedion liorhynchus en diferentes áreas submarinas. Las tres especies comparten adaptaciones vinculadas a la vida cerca del fondo marino, aunque presentan diferencias significativas en su anatomía y en la forma de aprovechar el entorno.
Uno de los rasgos más notables de Scalicus engyceros aparece frente a su cabeza: una serie de barbillones ramificados con aspecto de rastrillo. El animal los desplaza continuamente sobre el sedimento para detectar posibles presas y reconocer obstáculos mediante estímulos físicos y químicos. Han Tian, investigador principal del trabajo, explicó que estos barbillones extendidos hacia fuera parecen el rastrillo de un agricultor. Aunque la estructura resulta incómoda para desplazarse, permite al pez detectar y explorar presas en el sedimento del fondo marino e incluso excavar en la superficie para alimentarse de manera eficiente.
Las grabaciones también revelaron información sorprendente sobre el funcionamiento de los grandes ojos del pez. Scalicus engyceros no pareció detectar inicialmente la aproximación del vehículo submarino, pero uno de sus ojos reaccionó posteriormente al haz de luz antes de que el animal se alejase. Esa respuesta sugiere que la especie conserva cierta sensibilidad lumínica a pesar de habitar zonas donde la disponibilidad de luz es mínima. Los investigadores plantean que esta capacidad podría estar relacionada con la historia evolutiva de la especie o con posibles desplazamientos ocasionales hacia aguas menos profundas, un detalle que abre nuevas preguntas sobre los patrones de migración vertical de estos animales y cómo se adaptan a cambios en su entorno.
Bemerkenswerte Zitate
Los barbillones extendidos hacia fuera parecen el rastrillo de un agricultor. La estructura resulta incómoda para desplazarse, pero permite al pez detectar y explorar presas en el sedimento del fondo marino e incluso excavar en la superficie para alimentarse de manera eficiente.— Han Tian, investigador principal de la Universidad Sun Yat-sen