En el estrecho umbral entre Europa y África, Ceuta vuelve a convertirse en espejo de una tensión que el mundo moderno no ha sabido resolver: la de los seres humanos que se lanzan al mar o corren por espigones buscando una vida distinta, mientras los Estados debaten categorías jurídicas. Miles de personas cruzaron la frontera en un solo día, replicando la crisis de mayo de 2021, y la ciudad autónoma —con apenas 85.000 habitantes— se encontró una vez más desbordada entre la urgencia humanitaria y la parálisis institucional. El presidente local pidió emergencia nacional; el Gobierno respondió que
Ceuta vive la mayor entrada de inmigrantes ilegales desde la crisis de 2021
Miles de personas, incluyendo mujeres, niños y familias, han cruzado la frontera en condiciones peligrosas a través de travesías a nado y enfrentamientos con controles fronterizos.