Desde Santiago de Chile, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha presentado sus proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027, pero el verdadero peso del informe recae en una verdad incómoda que los titulares macroeconómicos suelen omitir: casi la mitad de la fuerza laboral de la región trabaja en la informalidad, sin red de protección ni horizonte de retiro digno. El secretario ejecutivo José Manuel Salazar-Xirinachs encabezó una conferencia que convierte las cifras del PIB en una pregunta moral: ¿puede hablarse de crecimiento genuino cuando millones de personas quedan fuera d
Cepal presenta proyecciones del PIB regional para 2026 y 2027 en Santiago
Casi la mitad de la población laboral trabaja sin protección social ni seguridad
¿Por qué la Cepal decidió poner el foco en la informalidad laboral en este informe sobre proyecciones de crecimiento?
Porque no se puede entender el crecimiento económico de América Latina sin entender que casi la mitad de los trabajadores están fuera del sistema. Es como hablar del desempeño de un auto sin mencionar que funciona con un cilindro desconectado.
Pero ¿no es la informalidad un problema que ya se conoce hace décadas?
Se conoce, sí, pero lo que el informe está diciendo es que no es un problema separado del crecimiento. Es el mismo problema. Una región donde la mitad de los trabajadores no tiene acceso a crédito, capacitación o tecnología formal simplemente no puede ser tan productiva como podría ser.
¿Qué significa en la práctica que alguien trabaje en la informalidad?
Significa que no tienes seguro de desempleo si pierdes el trabajo. No tienes cobertura de salud. No tienes pensión. Trabajas hasta que no puedas más, porque no hay red de contención. Es precariedad total.
¿La Cepal está diciendo que los gobiernos tienen que formalizar a todos estos trabajadores?
No exactamente. Está diciendo que necesitan estrategias de formalización que realmente mejoren la calidad de vida y las capacidades productivas. No se trata solo de registrar gente en papeles, sino de integrarlos en sistemas donde puedan crecer, aprender, acceder a crédito.
¿Y si los gobiernos no hacen nada?
Entonces el crecimiento económico seguirá siendo limitado. Seguirá habiendo un techo invisible que impide que la región alcance su potencial. Es una apuesta de largo plazo: invertir en formalización ahora para tener economías más productivas después.
The Pulse
- Casi la mitad de los trabajadores latinoamericanos opera en la informalidad, sin seguro de desempleo, sin pensión y sin cobertura de salud, lo que convierte el crecimiento regional en un dato que no alcanza a todos por igual.
- La magnitud de la informalidad no es solo una injusticia social: frena la productividad de toda la región al mantener a millones de personas y empresas fuera del acceso a crédito, tecnología y capacitación formal.
- Los trabajadores informales se ven obligados a laborar hasta edades avanzadas porque no existe una red de contención que les permita retirarse, revelando el costo humano concreto detrás de cada proyección macroeconómica.
- La Cepal y la OIT han documentado esta crisis con creciente urgencia, y el nuevo informe propone estrategias deliberadas de formalización que buscan mejorar la calidad del empleo y ampliar la protección social.
- El desafío político que lanza el informe es directo: los gobiernos de la región deben decidir si la formalización laboral será una prioridad real o seguirá siendo una meta postergada mientras los números del PIB avanzan sin contar la historia completa.
Desde Santiago de Chile, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha presentado sus proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027, pero el verdadero peso del informe recae en una verdad incómoda que los titulares macroeconómicos suelen omitir: casi la mitad de la fuerza laboral de la región trabaja en la informalidad, sin red de protección ni horizonte de retiro digno. El secretario ejecutivo José Manuel Salazar-Xirinachs encabezó una conferencia que convierte las cifras del PIB en una pregunta moral: ¿puede hablarse de crecimiento genuino cuando millones de personas quedan fuera de sus beneficios? La Cepal propone que la formalización laboral no es un trámite administrativo, sino la condición necesaria para que el progreso económico tenga raíces verdaderas.
En Santiago de Chile, la Cepal presentó hoy sus proyecciones del producto interno bruto regional para 2026 y 2027, en una conferencia híbrida encabezada por el secretario ejecutivo José Manuel Salazar-Xirinachs. El informe examina el panorama internacional, la actividad económica, el empleo, la inflación y las políticas fiscal y monetaria que enfrentan los gobiernos latinoamericanos. Pero más allá de los números, el documento pone el foco en una realidad que rara vez ocupa el centro del debate económico.
Casi la mitad de la población en edad de trabajar en América Latina se desempeña en empleos informales: sin protección legal, sin seguridad social, sin acceso a salud. Los salarios son significativamente más bajos, no existe seguro de desempleo ni pensión garantizada, y la consecuencia directa es que estos trabajadores deben seguir laborando hasta edades avanzadas sin posibilidad de retiro. No es un detalle estadístico; es la vida cotidiana de millones de personas.
Tanto la Cepal como la Organización Internacional del Trabajo han documentado con creciente preocupación que esta informalidad no solo afecta a quienes la padecen, sino que condiciona el crecimiento de toda la región. Una economía donde la mitad de su fuerza laboral carece de acceso a capacitación, crédito formal y protección institucional no puede alcanzar su potencial productivo.
El informe propone estrategias de formalización que vayan más allá del registro administrativo: mejorar la calidad del empleo, ampliar la cobertura social y fortalecer las capacidades de personas y empresas. La pregunta que deja abierta es si los gobiernos de la región están dispuestos a convertir esa agenda en una prioridad política real, reconociendo que los números del PIB no cuentan, por sí solos, la historia completa del crecimiento.
En Santiago de Chile, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe presentó hoy un informe que examina las proyecciones del producto interno bruto regional para los próximos dos años, junto con un análisis de los factores que moldean el desempeño económico del continente. El documento, presentado en una conferencia de prensa híbrida encabezada por el secretario ejecutivo José Manuel Salazar-Xirinachs, aborda el panorama internacional, la actividad económica, el empleo, la inflación y las decisiones de política fiscal y monetaria que enfrentan los gobiernos de la región.
Pero el corazón del informe toca un problema que ha permanecido casi invisible en los grandes titulares económicos: la relación profunda entre el crecimiento económico, la productividad y la informalidad laboral que caracteriza a América Latina. Mientras los analistas hablan de tasas de crecimiento y proyecciones macroeconómicas, casi la mitad de la población en edad de trabajar en la región se desempeña en empleos informales, sin protección legal, sin seguridad social, sin acceso a cobertura de salud.
Esta cifra no es un detalle estadístico. Representa millones de personas cuya realidad económica es radicalmente diferente a la de quienes trabajan en el sector formal. Los salarios en la informalidad son significativamente más bajos. No hay seguro de desempleo. No hay pensión garantizada. No hay protección ante la vejez. El resultado es que estos trabajadores se ven obligados a seguir laborando hasta edades avanzadas, sin la posibilidad de retirarse, sin la red de contención que otros dan por sentada.
Tanto la Cepal como la Organización Internacional de Trabajo han documentado esta realidad con creciente preocupación. El problema no es simplemente que exista informalidad, sino que su magnitud es tal que condiciona el crecimiento económico de toda la región. Una economía donde casi la mitad de la fuerza laboral carece de acceso a capacitación, crédito formal, tecnología y protección institucional es una economía que no puede alcanzar su potencial productivo.
El informe propone un camino hacia adelante: estrategias deliberadas de formalización que vayan más allá de simplemente trasladar trabajadores a registros oficiales. Se trata de mejorar la calidad del empleo mismo, de ampliar la cobertura de protección social, de fortalecer las capacidades productivas tanto de las personas como de las empresas. La idea subyacente es que la formalización no es un lujo o una meta administrativa, sino una inversión en el crecimiento económico futuro de la región.
Lo que la Cepal está señalando es que no se puede hablar honestamente de crecimiento económico en América Latina sin hablar de informalidad. Los números del PIB no cuentan la historia completa. Detrás de cada proyección de crecimiento hay millones de trabajadores cuya productividad está limitada, cuya seguridad es precaria, cuya vejez es incierta. El desafío que plantea el informe es si los gobiernos de la región están dispuestos a hacer de la formalización laboral una prioridad política, no solo una meta económica.
Notable Quotes
La Cepal plantea la necesidad de impulsar estrategias de formalización que mejoren la calidad del empleo, amplíen la protección social y fortalezcan las capacidades productivas de personas y empresas— Comisión Económica para América Latina y el Caribe