Central empató sin goles ante Corinthians y deberá resolver en Brasil

El equipo merecía más, pero el tiempo se esfumó sin convertir
Central dominó el segundo tiempo pero no pudo romper el cerrojo de Corinthians en el Gigante de Arroyito.
Mark

¿Por qué un empate sin goles se siente como una derrota para Central?

Mimi

Porque el equipo tuvo el control, especialmente en el segundo tiempo, y generó las mejores oportunidades. Cuando juegas en casa y no conviertes, te vas con la sensación de haber dejado puntos en la mesa.

Mark

¿Qué cambió cuando Almirón sacó a Cantizano?

Mimi

Pasó de jugar con un delantero a jugar con dos. Badaloni entró para darle más presencia en el área y aprovechar los cruces de Di María y Campaz. Funcionó en términos de dominio, pero no en términos de gol.

Mark

¿Fue determinante la expulsión de Alan?

Mimi

Llegó en el momento justo, cuando Central estaba creciendo. Pero incluso con un hombre menos, Corinthians se defendió bien. Souza hizo una atajada importante sobre Di María.

Mark

¿Qué le faltó al Canalla para ganar?

Mimi

Precisión en el último toque. Campaz tuvo la más clara y la mandó apenas desviada. Eso es fútbol: márgenes muy pequeños entre ganar y no ganar.

Mark

¿Cómo se juega la revancha en Brasil?

Mimi

Central necesita ganar. Un empate lo deja afuera. Corinthians, con este resultado, ya tiene un pie en los cuartos. Eso es el peso de jugar de visitante en una Copa Libertadores.

  • Central mereció más de lo que el marcador refleja: dominó el segundo tiempo, generó las mejores ocasiones y jugó con un hombre más durante los minutos finales.
  • La tensión escaló con polémicas arbitrales, un travesaño de Corinthians y una expulsión que encendió aún más la noche rosarina.
  • Almirón apostó fuerte con cambios ofensivos —Badaloni, Marco Rubén, Alan Rodríguez— pero ninguna variante logró destrabar el cerrojo visitante.
  • El tiempo se agotó con el Canalla cargando la frustración de haber estado a la altura sin poder traducirlo en goles.
  • La clasificación queda pendiente: Central viajará a Brasil obligado a ganar en el estadio del rival para avanzar en la Libertadores.

En una noche invernal en el Gigante de Arroyito, Rosario Central y Corinthians se midieron sin que ninguno pudiera romper el silencio del marcador. El Canalla dominó, presionó y hasta contó con superioridad numérica en el tramo final, pero el gol esquivó cada intento como si la clasificación quisiera decidirse en tierra extraña. El 0-0 no es un fracaso ni una promesa: es una pregunta abierta que Brasil deberá responder la próxima semana.

Rosario Central volvió a la Copa Libertadores en su estadio un jueves por la noche, pero el gol no llegó. El equipo de Almirón igualó 0-0 con Corinthians en el partido de ida de octavos de final, dejando la clasificación en suspenso para la revancha en Brasil.

Los primeros minutos fueron de estudio mutuo, sin grandes sobresaltos. Fue un disparo de Campaz desde media distancia lo que sacudió por primera vez la modorra del encuentro. Tras el descanso de hidratación, el partido se calentó: las amarillas comenzaron a acumularse y una polémica por posible mano en el área de Corinthians mantuvo al Canalla en vilo, aunque el VAR no encontró infracción. El propio arco de Central estuvo en riesgo cuando Matheus Bidu cabeceó al travesaño.

En el complemento, Central tomó las riendas. Campaz se volvió más determinante, Di María jugó con mayor criterio e Ibarra dominó el mediocampo. La mejor jugada del partido nació en un cambio de frente de Campaz hacia Di María, quien devolvió de cabeza para que el colombiano conectara apenas desviado. Almirón reforzó la apuesta sacando a Cantizano e ingresando a Badaloni para jugar con dos puntas, y la estrategia generó dominio: Central llegaba por los costados y Di María probó al arquero Souza, quien respondió con un reflejo salvador.

El momento bisagra llegó cuando Campaz provocó la segunda amarilla de Alan, dejando a Corinthians con diez. Aun así, el Canalla no pudo abrir el marcador. Marco Rubén, de regreso tras una larga ausencia, desperdició una chance clara. El tiempo se esfumó con la sensación amarga de haber merecido más. Ahora, Central deberá buscar la victoria en Brasil para seguir vivo en el torneo continental.

Rosario Central regresó a la Copa Libertadores en su estadio el jueves por la noche, pero no logró romper el cerrojo. El equipo dirigido por Almirón empató sin goles ante Corinthians en el partido de ida de los octavos de final, un resultado que deja todo abierto para la revancha en Brasil la próxima semana.

Fue un encuentro trabado, más de lucha que de fútbol fluido. Los primeros veinticinco minutos transcurrieron con ambos equipos estudiándose, sin mayores sobresaltos. Recién cuando Campaz disparó desde media distancia hubo algo que sacudiera la modorra de una noche invernal. Después del descanso de hidratación que implementa Conmebol, el partido se encendió. Las amarillas comenzaron a llover de la mano del árbitro uruguayo Matonte, con Pizarro siendo el primero en recibirla por cortar un contragolpe de manera abrupta.

La primera polémica llegó cuando Cantizano ingresó al área tras un pase de Di María y perdió la pelota en un forcejeo. Central reclamó agarrón y luego mano. El VAR intervino, el Canalla se ilusionó, pero el árbitro desestimó la reclamación. Corinthians tuvo su momento de riesgo cuando Matheus Bidu cabeceó con precisión y golpeó el travesaño; la pelota rebotó nuevamente en el caño y se fue afuera.

En el segundo tiempo, Central comenzó a mostrar sus credenciales. Campaz se volvió más determinante aunque con imprecisiones en el último toque. Di María jugó con más criterio e Ibarra controló el mediocampo rosarino. El colombiano generó la mejor oportunidad del complemento: un cambio de frente notable hacia Di María, quien devolvió un pase de cabeza que Campaz conectó pero envió apenas desviada.

Justo antes de esa jugada, Almirón había hecho su apuesta fuerte, sacando a Cantizano e ingresando a Badaloni para jugar con dos atacantes y aprovechar los envíos de Di María y Campaz. La estrategia funcionó en términos de dominio: Central acentuó su presión, llegaba por los costados y Di María disparó al arco, pero Souza respondió con un reflejo salvador. Entonces llegó el momento que cambió el partido: Campaz provocó que Alan viera la segunda amarilla y quedara expulsado, dejando a Corinthians con diez hombres.

Aun con la superioridad numérica, Central no pudo abrir la llave. Almirón agotó sus opciones: metió a Marco Rubén, quien no jugaba desde el 4-0 ante Universidad previo al Mundial, y el goleador tuvo una oportunidad que desperdició. También hizo debutar a Alan Rodríguez. Pero el tiempo se esfumó sin que el Canalla pudiera convertir. El equipo rosarino se quedó con la sensación amarga de haber merecido más, de haber estado a la altura de su rival e incluso de haber generado las mejores ocasiones, pero sin poder traducirlo en gol. La definición llegará en Brasil, donde Central deberá buscar la victoria para avanzar en el torneo continental más prestigioso.

Central mereció más que su rival, pero no pudo traducir su dominio en gol
— análisis del partido
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