En Galicia, mientras la gripe duplicaba su número de muertes en 2025 —alcanzando 313 fallecidos, casi todos mayores de sesenta años—, decenas de miles de ciudadanos rechazaron explícitamente la vacuna que podría haberlos protegido. El fenómeno abarca tanto a familias con niños pequeños como a adultos mayores y al propio personal sanitario, revelando una fractura entre el conocimiento médico disponible y la disposición colectiva a actuar conforme a él. Esta tensión, que las autoridades gallegas registran con creciente inquietud en los expedientes sanitarios, plantea una pregunta que trasciende
Casi 10.000 familias gallegas rechazan la vacuna de la gripe infantil
La gripe mató a 313 personas en Galicia en 2025, más del doble que el año anterior
¿Por qué crees que aumentó el rechazo a la vacuna si las muertes por gripe se duplicaron?
Probablemente porque la gente no ve la conexión. La gripe sigue siendo percibida como algo menor, incluso cuando mata a más de trescientas personas. Los rechazos son individuales, locales, mientras que las muertes son estadísticas lejanas.
¿Y en el caso de los niños? ¿Qué motiva a casi diez mil familias a decir que no?
Ahí entra la desconfianza en las vacunas en general, que ha crecido desde la covid. Algunos padres creen que sus hijos no la necesitan, que la gripe es leve en menores. No ven el riesgo porque no lo viven directamente.
El personal sanitario también tiene baja cobertura. ¿Eso no es particularmente preocupante?
Mucho. Si los médicos y enfermeras no se vacunan, pierden credibilidad cuando recomiendan la vacuna a otros. Además, trabajan en contacto directo con pacientes vulnerables. Es un mensaje contradictorio.
¿Qué significa que se desperdiciaron más dosis de lo previsto?
Que hubo desajuste entre la oferta y la demanda. Prepararon más vacunas de las que la gente quiso recibir. Es un síntoma de que algo no funciona en la comunicación o en la confianza.
¿Crees que esto volverá a ocurrir el próximo año?
Si no cambia la estrategia de comunicación, sí. La tendencia es clara: más rechazos, menos cobertura. Y mientras tanto, la gripe sigue matando.
O Pulso
- La gripe mató a 313 personas en Galicia en 2025, más del doble que el año anterior, con casi la mitad de las víctimas superando los noventa años.
- A pesar de esa letalidad creciente, 37.301 mayores de sesenta años rechazaron expresamente la vacuna cuando se les ofreció, una cifra superior a los 33.402 que la declinaron en 2024.
- Entre los niños, casi diez mil familias dijeron no a la inmunización, dejando la cobertura infantil en un 54,09%, muy por debajo del objetivo fijado por la Xunta.
- El personal sanitario, referente esperado de confianza en la vacuna, apenas alcanzó un 54,67% de inmunización, y más del 6% de las dosis distribuidas terminaron sin administrarse.
- Las autoridades registran cada rechazo en el historial del paciente, pero aún no han encontrado la fórmula para revertir una desconfianza que crece en múltiples franjas de la población gallega.
En Galicia, mientras la gripe duplicaba su número de muertes en 2025 —alcanzando 313 fallecidos, casi todos mayores de sesenta años—, decenas de miles de ciudadanos rechazaron explícitamente la vacuna que podría haberlos protegido. El fenómeno abarca tanto a familias con niños pequeños como a adultos mayores y al propio personal sanitario, revelando una fractura entre el conocimiento médico disponible y la disposición colectiva a actuar conforme a él. Esta tensión, que las autoridades gallegas registran con creciente inquietud en los expedientes sanitarios, plantea una pregunta que trasciende la epidemiología: ¿qué hace que una sociedad se aleje de las herramientas que ella misma ha construido para sobrevivir?
La gripe mató a 313 personas en Galicia durante 2025, más del doble de las 143 defunciones del año anterior. Casi la mitad de esas muertes ocurrieron en mayores de noventa años, y el 98 por ciento en personas de sesenta o más, un grupo que las autoridades sanitarias llevan años señalando como prioritario para la vacunación.
Sin embargo, frente a esa realidad, el rechazo a la vacuna creció. En la campaña de 2025, 37.301 mayores de sesenta años declinaron expresamente la inmunización cuando se les ofreció, frente a los 33.402 que lo hicieron en 2024. La Xunta registra estas negativas en el historial sanitario de cada paciente bajo el término «renuncias», un dato que no desaparece y que refleja una tendencia que preocupa cada vez más a las autoridades.
Entre los niños de seis meses a once años, casi diez mil familias rechazaron vacunar a sus hijos —9.991 menores en total—, lo que representa el 4,7 por ciento de esa población. La cobertura infantil se quedó en el 54,09%, casi seis puntos por debajo de la meta de la Xunta. La expansión del programa a menores de hasta once años amplió el número de destinatarios, pero también el de rechazos.
El personal sanitario tampoco ofrece un ejemplo alentador: solo el 54,67% de médicos y enfermeras se vacunó, una cifra que, aunque ligeramente superior a la de 2024, sigue siendo baja. Entre las embarazadas, la cobertura fue del 50%, diez puntos más que el año anterior, pero aún la segunda más baja desde la pandemia de covid. Para completar el cuadro, más del 6,1% de las dosis distribuidas a los centros terminaron sin administrarse, superando el umbral del 5% que el Sergas se había fijado como límite aceptable de desperdicio.
En total, 883.892 personas se vacunaron en Galicia en 2025, una cifra superior a la campaña anterior. Pero el aumento simultáneo de rechazos absolutos en todos los grupos revela que el crecimiento de la inmunización no ha logrado frenar una desconfianza que se extiende en silencio, mientras la gripe sigue cobrando vidas entre los más vulnerables.
La gripe mató a 313 personas en Galicia durante 2025, más del doble de las 143 defunciones registradas el año anterior. Casi la mitad de esas muertes ocurrieron en personas mayores de noventa años, y el 98 por ciento en individuos de sesenta o más. Estas cifras, aún provisionales según el Instituto Nacional de Estadística, pintan un cuadro sombrío sobre una enfermedad que muchos consideran menor pero que sigue siendo letal, especialmente entre los más vulnerables.
Frente a este panorama, la Consellería de Sanidade ha recomendado durante años que los mayores de sesenta se vacunen contra la gripe, precisamente porque ese grupo enfrenta el mayor riesgo de complicaciones graves. Dos de cada tres gallegos en esa franja de edad han seguido el consejo. Pero hay un problema creciente: cada vez más personas rechazan explícitamente la vacuna cuando se la ofrecen. En la campaña de 2025, un total de 37.301 mayores de sesenta años dijeron que no. Esa cifra representa un aumento respecto a 2024, cuando 33.402 personas en ese grupo declinaron la inmunización. El rechazo, registrado en la historia vacunal de cada paciente, se ha convertido en un fenómeno que preocupa a las autoridades sanitarias.
El problema no se limita a los adultos mayores. Entre los niños y niñas de seis meses a once años, casi diez mil familias gallegas rechazaron vacunar a sus hijos en 2025. Específicamente, 9.991 menores quedaron sin inmunización por decisión de sus padres, lo que representa el 4,7 por ciento de esa población. La cobertura de vacunación infantil alcanzó apenas el 54,09 por ciento, casi seis puntos por debajo de la meta que se había fijado la Xunta. En 2024, cuando la vacunación infantil se limitaba a niños de seis a cincuenta y nueve meses, las renuncias habían sido 3.629. La expansión del programa a menores de hasta once años en 2025 amplió el número de potenciales destinatarios, pero también el de rechazos absolutos.
La Xunta utiliza el término «renuncias» para describir estos rechazos. Cuando un usuario se presenta en un punto de vacunación y declina la inyección, esa negativa queda registrada tanto en los centros del Sergas como en otros establecimientos. No es un dato que desaparezca: forma parte del expediente sanitario del paciente. En términos generales, 883.892 personas se vacunaron contra la gripe en Galicia durante 2025, una cifra superior a la de la campaña anterior, lo que sugiere que el número total de inmunizados creció. Sin embargo, el aumento en rechazos absolutos en ambos grupos de edad es innegable.
El personal sanitario también muestra una adhesión preocupante. El 54,67 por ciento de médicos y enfermeras se vacunó en 2025, una ligera recuperación respecto al 53,8 por ciento de 2024, pero aún lejos de lo deseable. Entre las embarazadas, la cobertura fue del 50 por ciento, lo que representa un incremento de diez puntos respecto al año anterior. Ambas cifras son las segundas más bajas desde la irrupción de la covid, cuando la urgencia de la pandemia impulsó mayores tasas de inmunización en todos los colectivos.
Un indicador adicional de preocupación es el desperdicio de dosis. El Sergas se propone cada campaña que el porcentaje de vacunas no utilizadas sea inferior al 5 por ciento de las dosis suministradas a los centros. En 2025, esa cifra rebasó el 6,1 por ciento, lo que significa que más vacunas de las planeadas terminaron sin ser administradas. Mientras la gripe sigue cobrando vidas, especialmente entre los mayores, la resistencia a la vacunación crece en múltiples segmentos de la población gallega, planteando interrogantes sobre cómo revertir esa tendencia en futuras campañas.
Citações Notáveis
La Consellería de Sanidade recomienda inmunizarse a mayores de sesenta años por el mayor riesgo de complicaciones en caso de padecer gripe— Consellería de Sanidade de Galicia