En el umbral del centenario de Fidel Castro, el presidente del Partido Comunista chileno, Lautaro Carmona, viajó a La Habana para reunirse con Miguel Díaz-Canel y renovar los lazos históricos entre ambas colectividades. La visita no es un gesto nostálgico sino una declaración política: mientras Cuba atraviesa su crisis más profunda en décadas, la izquierda chilena elige la cercanía por sobre la distancia. En el tejido de la geopolítica latinoamericana, la solidaridad ideológica se convierte en instrumento de posicionamiento frente a las presiones que ambos partidos atribuyen a Washington.
Carmona se reúne con Díaz-Canel para reforzar vínculos del PC chileno con Cuba
La solidaridad en tiempos de crisis es el punto central
¿Por qué Carmona viaja a Cuba ahora, cuando la isla está en crisis? ¿No sería más prudente distanciarse?
Para el PC chileno, la crisis es precisamente la razón para estar ahí. Ven el colapso eléctrico y la escasez como resultado del bloqueo estadounidense, no como fracaso cubano. La solidaridad en tiempos difíciles es el punto.
Pero Cuba ha estado en crisis antes. ¿Qué hace diferente esta visita?
El centenario de Fidel. Es un momento simbólico para reafirmar que los lazos no se quiebran por las dificultades económicas. Carmona está diciendo: nosotros seguimos aquí.
¿Y qué gana Chile de esto? ¿Qué gana el PC chileno?
Legitimidad interna, principalmente. Demuestra a su base que mantiene coherencia ideológica. Y geopolíticamente, posiciona a la izquierda chilena como actor que no se pliega a presiones estadounidenses.
Carmona menciona que Cuba formó médicos chilenos. ¿Eso sigue siendo relevante?
Es memoria viva. Esos médicos existen, trabajaron en Chile, algunos siguen en el sistema de salud. Es una deuda real que el PC no olvida. Cuando Cuba sufre, eso pesa.
¿Cree que esta postura aísla al PC chileno del resto de la política chilena?
Probablemente. Pero para ellos, eso es coherencia, no aislamiento. Es el precio de mantener principios cuando la geopolítica cambia.
O Pulso
- Cuba colapsa bajo una crisis multidimensional —sin luz, sin alimentos, sin combustible— y el PC chileno responde no con silencio sino con una visita de alto nivel a La Habana.
- Carmona y Bárbara Figueroa se sientan frente a Díaz-Canel para reafirmar una alianza que el líder cubano describe como 'históricas relaciones de solidaridad y cooperación'.
- El PC chileno atribuye el sufrimiento cubano al bloqueo estadounidense y a lo que Carmona llama una 'ofensiva imperialista', rechazando cualquier lectura que responsabilice al gobierno de la isla.
- La visita es la segunda de Carmona en siete meses, señal de que estos acercamientos forman parte de una estrategia deliberada y no de gestos esporádicos.
- Fidel Castro, cuyo centenario se conmemora el 13 de agosto, es invocado no como reliquia histórica sino como 'referente doctrinario y moral' para la coyuntura política presente.
En el umbral del centenario de Fidel Castro, el presidente del Partido Comunista chileno, Lautaro Carmona, viajó a La Habana para reunirse con Miguel Díaz-Canel y renovar los lazos históricos entre ambas colectividades. La visita no es un gesto nostálgico sino una declaración política: mientras Cuba atraviesa su crisis más profunda en décadas, la izquierda chilena elige la cercanía por sobre la distancia. En el tejido de la geopolítica latinoamericana, la solidaridad ideológica se convierte en instrumento de posicionamiento frente a las presiones que ambos partidos atribuyen a Washington.
El sábado pasado, Lautaro Carmona cruzó las puertas del Palacio de la Revolución en La Habana acompañado por Bárbara Figueroa, secretaria general del PC chileno. Su destino era Miguel Díaz-Canel, máximo líder cubano. El propósito, explícito: reforzar los lazos históricos entre ambos partidos en el marco de las conmemoraciones por el centenario del nacimiento de Fidel Castro, cuya fecha se cumple el 13 de agosto.
No era la primera vez. Apenas siete meses antes, en enero, Carmona había estado en la misma ciudad reunido con Díaz-Canel en circunstancias similares. En aquella ocasión denunció una 'ofensiva imperialista' encabezada por la administración Trump, y los dirigentes cubanos le describieron el momento de la isla como 'el más complejo y uno de los peores desde el triunfo de la Revolución'. La situación no ha mejorado: Cuba enfrenta colapso eléctrico y escasez crítica de alimentos, agua y combustibles.
Lejos de distanciarse, el PC chileno ha optado por profundizar el vínculo. En un discurso previo a esta visita, Carmona expresó gratitud hacia Cuba por haber formado gratuitamente a cerca de mil médicos chilenos y por haber acogido a militantes que debieron ocultarse tras el golpe de 1973. Caracterizó las presiones económicas sobre la isla como un 'laboratorio genocida' y reivindicó a Fidel Castro como referente vigente para enfrentar la política actual.
La visita, entonces, no es ceremonial. Es parte de una estrategia de la izquierda chilena para mantener activos sus lazos con la Revolución Cubana en el momento más crítico de la isla, y para posicionarse frente a lo que perciben como presiones crecientes de Estados Unidos sobre América Latina.
Lautaro Carmona, presidente del Partido Comunista chileno, cruzó las puertas del Palacio de la Revolución en La Habana el sábado pasado para encontrarse con Miguel Díaz-Canel, máximo líder cubano y primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. No fue una visita casual. Acompañado por Bárbara Figueroa, secretaria general de la colectividad chilena, Carmona llegaba con un propósito explícito: reforzar los lazos históricos entre ambos partidos comunistas en un momento en que Cuba conmemora el centenario del nacimiento de Fidel Castro, cuya fecha se cumple el 13 de agosto.
La reunión de alto nivel, documentada en fotografías distribuidas por la prensa oficial cubana, se enfocó en lo que Díaz-Canel describió posteriormente en redes sociales como un diálogo sobre puntos centrales de la agenda interpartidista. El mandatario cubano subrayó el objetivo de reafirmar lo que llamó el compromiso compartido de consolidar "nuestras históricas relaciones de solidaridad y cooperación". Para la delegación chilena, el encuentro representaba una continuidad: Carmona había estado en La Habana apenas siete meses antes, en enero, cuando también se reunió con Díaz-Canel en circunstancias similares.
En aquella gira de principios de año, Carmona había aprovechado la plataforma para denunciar lo que caracterizó como una "ofensiva imperialista" encabezada por la administración de Donald Trump. En ese contexto, el timonel comunista chileno hizo referencia a eventos de alta tensión geopolítica: la invasión a Venezuela ocurrida el 3 de enero y las presiones sostenidas contra la soberanía cubana. Según reportes de la época, los dirigentes cubanos con quienes se reunió Carmona describieron el momento que atravesaba la isla como "el más complejo y uno de los peores desde el triunfo de la Revolución".
La realidad en Cuba es severa. El país enfrenta un colapso multidimensional: el sistema eléctrico ha colapsado, hay escasez crítica de alimentos, agua y combustibles. La delegación chilena atribuye estas condiciones al bloqueo económico estadounidense, a las medidas coercitivas y a las amenazas de conflicto emanadas de Washington. Sin embargo, lejos de distanciarse de la isla en su crisis, el PC chileno ha optado por reafirmar sus vínculos. En un discurso partidario la semana anterior a esta visita, Carmona expresó "profundo agradecimiento hacia la isla por su apoyo incondicional en momentos críticos". Recordó que Cuba formó gratuitamente a cerca de mil médicos chilenos y acogió a miembros del partido que debieron ocultarse tras el golpe de Estado de 1973 y las represiones que siguieron, particularmente en 1976 cuando se desmantelaron las direcciones clandestinas.
Carmona también reivindicó la historia de agresiones que, según su perspectiva, Cuba ha padecido: desde la invasión de Playa Girón en 1961 hasta la presencia militar estadounidense permanente en Guantánamo. Caracterizó las presiones económicas y el desabastecimiento alimentario como un "laboratorio genocida" diseñado para asfixiar a la población cubana. En este marco, Fidel Castro emerge en el discurso del líder comunista chileno no como una figura histórica distante, sino como "un referente doctrinario y moral para enfrentar la coyuntura política actual".
La visita de Carmona a La Habana, entonces, no es un acto ceremonial aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de la izquierda chilena de mantener y fortalecer sus lazos con la Revolución Cubana precisamente en el momento en que la isla enfrenta su peor crisis en décadas. Para el PC chileno, estos vínculos de solidaridad no son reliquias del pasado sino herramientas políticas activas en la disputa geopolítica regional, especialmente frente a lo que perciben como presiones crecientes de Estados Unidos sobre América Latina.
Citações Notáveis
Profundo agradecimiento hacia la isla por su apoyo incondicional en momentos críticos— Lautaro Carmona, presidente del PC chileno
Consolidar nuestras históricas relaciones de solidaridad y cooperación— Miguel Díaz-Canel, en redes sociales tras la reunión