En las primeras horas del miércoles, sobre una ruta del norte argentino, la Gendarmería descubrió que el crimen organizado no solo mueve sustancias prohibidas sino también ingenio técnico: 443 kilos de cocaína viajaban ocultos en un mecanismo hidráulico diseñado para burlar cualquier inspección ordinaria. Lo que siguió fue una operación simultánea en Salta que capturó al presunto jefe de la red, apodado 'El Tío', mientras su esposa intentaba en vano borrar las huellas del dinero y las comunicaciones. Este golpe es el último capítulo de una investigación de tres años que ya había doblado al cla