En el corregimiento de Buritaca, entre la sierra y el mar Caribe, un operativo conjunto del Ejército y la Policía detuvo a un hombre señalado de pertenecer a Los Pachencas, grupo armado que tensiona la vida cotidiana de la región durante un paro armado. Lo que el hallazgo revela no es solo la presencia de un individuo, sino la evolución tecnológica de la violencia: explosivos diseñados para drones, artefactos que convierten el cielo en un nuevo frente de amenaza. La captura es un recordatorio de que el conflicto armado colombiano no permanece estático, sino que se adapta y sofistica, obligando