En los pasillos del Consejo de Seguridad, donde el poder se mide en votos silenciosos y señales diplomáticas, la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU sufrió el viernes un colapso que transformó en pocas horas una aspiración legítima en una pregunta existencial: ¿tiene sentido continuar? La expresidenta chilena, que en julio reunía seis apoyos, obtuvo apenas dos en la segunda votación informal, mientras otras candidatas latinoamericanas consolidaban su avance. En la historia de las grandes instituciones, pocas caídas son tan reveladoras como las que ocurren no por
Bachelet se desploma en segunda votación de la ONU: cae al séptimo lugar
De favorita a virtual séptimo lugar en apenas semanas
¿Cómo se explica una caída tan abrupta entre una votación y otra? ¿Qué cambió en apenas unas semanas?
Los números sugieren que los países que se abstuvieron en la primera ronda decidieron posicionarse en contra en la segunda. Eso es lo más probable. Pero también es posible que haya habido presión diplomática de otros candidatos, o que simplemente los gobiernos hayan tenido más tiempo para evaluar sus opciones.
¿Significa esto que Bachelet está fuera de la carrera?
Técnicamente no. Todavía hay tiempo, y las votaciones informales no son vinculantes. Pero los números son muy elocuentes. Pasar de seis a dos votos positivos mientras tus votos negativos aumentan es una señal clara de que algo no está funcionando.
¿Quién se beneficia más de este colapso?
Rodrigues-Birkett está en la mejor posición ahora, con ocho votos positivos. Pero Grynspan sigue siendo competitiva. Lo interesante es que ninguno de los candidatos tiene una mayoría clara. El campo está fragmentado.
¿Por qué Chile seguiría adelante si los números son tan malos?
Esa es la pregunta que se hacen en Santiago ahora mismo. Van Klaveren dejó abierta la puerta a retirarse, pero también dejó claro que la decisión no es suya. Probablemente dependerá de si creen que pueden recuperarse o si prefieren evitar una humillación mayor.
¿Qué pasa con los países que se abstienen? ¿Son votos que se pueden conquistar?
En teoría sí. Pero si pasaron de abstenerse a votar en contra, significa que algo los convenció de oponerse. Recuperarlos sería muy difícil.
El Pulso
- Bachelet pasó de seis votos positivos en julio a solo dos en la segunda ronda, mientras sus votos en contra crecieron de cinco a seis, señal de que la diplomacia chilena no logró mover ninguna posición adversa.
- El campo de candidatos avanzó sin ella: Carolyn Rodrigues-Birkett de Guyana lidera ahora con ocho apoyos, y Rebeca Grynspan de Costa Rica se mantiene sólida en segundo lugar con siete.
- En Santiago, la alarma es urgente: el excanciller Van Klaveren reconoció públicamente que los resultados obligan a evaluar si la candidatura tiene viabilidad para continuar.
- La decisión de seguir o retirarse no recae en el gobierno chileno sino en los países que presentaron formalmente la candidatura ante la ONU, lo que añade una capa de incertidumbre diplomática al momento.
- Con el momentum negativo instalado y el tiempo corriendo, revertir la tendencia en una tercera ronda se perfila como una tarea políticamente casi imposible.
En los pasillos del Consejo de Seguridad, donde el poder se mide en votos silenciosos y señales diplomáticas, la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU sufrió el viernes un colapso que transformó en pocas horas una aspiración legítima en una pregunta existencial: ¿tiene sentido continuar? La expresidenta chilena, que en julio reunía seis apoyos, obtuvo apenas dos en la segunda votación informal, mientras otras candidatas latinoamericanas consolidaban su avance. En la historia de las grandes instituciones, pocas caídas son tan reveladoras como las que ocurren no por derrota abierta, sino por el retiro silencioso del respaldo.
La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas vivió el viernes su peor jornada desde que fue lanzada. En la segunda votación informal del Consejo de Seguridad, la expresidenta chilena cayó de favorita a un virtual séptimo lugar: solo dos votos positivos, seis en contra y siete abstenciones. Apenas semanas atrás, en julio, había reunido seis apoyos. La expectativa del equipo chileno era precisamente revertir los votos negativos en esta segunda oportunidad. No ocurrió.
Mientras Bachelet retrocedía, el resto del campo avanzaba. Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, saltó al primer lugar con ocho votos a favor. Rebeca Grynspan, de Costa Rica, se mantuvo sólida en segundo con siete apoyos. Rafael Grossi, de Argentina, conservó el tercer puesto, y Macky Sall, de Senegal, ascendió al cuarto. Por debajo de Bachelet solo quedaba Ivonne Baki, de Ecuador, quien en su primer sondeo no obtuvo ningún voto positivo y acumuló ocho negativos.
La magnitud del retroceso forzó una evaluación urgente en Santiago. El excanciller Alberto van Klaveren, vocero de la candidatura, admitió públicamente que los resultados plantean una pregunta fundamental sobre la viabilidad de continuar. Aclaró, sin embargo, que esa decisión corresponde a los países que presentaron formalmente la candidatura ante la ONU, no al gobierno chileno. Lo que comenzó como un proyecto con aspiraciones reales de liderar la organización más importante del mundo se ha convertido en una batalla por la supervivencia política, en una carrera donde el momentum negativo es casi imposible de revertir.
La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas colapsó en la segunda votación informal del Consejo de Seguridad realizada el viernes. Lo que parecía una carrera competitiva hace apenas semanas se convirtió en un retroceso dramático: la expresidenta chilena cayó de favorita a un virtual séptimo lugar, con apenas dos votos positivos y seis en su contra, según revelaron filtraciones a medios especializados como Passblue.
El contraste con la primera ronda de sondeos fue brutal. En julio, Bachelet había reunido seis votos a favor. Ahora tenía dos. Los votos negativos no solo se mantuvieron, sino que crecieron de cinco a seis. Además, aumentó el número de países que se abstuvieron de tomar posición: pasó de cuatro a siete votos sin opinión. En el círculo cercano a la candidatura chilena, la expectativa había sido revertir precisamente esos votos negativos en esta segunda oportunidad. No sucedió.
Mientras Bachelet se desmoronaba, el resto del campo de candidatos avanzaba. Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, saltó al primer lugar con ocho votos positivos, tres en contra y cuatro abstenciones. Rebeca Grynspan, de Costa Rica, quien había sido la favorita en el primer sondeo, descendió al segundo puesto pero mantuvo una posición sólida con siete votos a favor, cuatro en contra y cuatro sin opinión. Rafael Grossi, de Argentina, se mantuvo tercero con siete apoyos, seis rechazos y dos abstenciones. Macky Sall, de Senegal, ascendió al cuarto lugar con seis votos positivos, siete negativos y dos sin opinión. Olara Otunnu, de Uganda, quien había inscrito su candidatura justo antes del primer sondeo, avanzó al quinto puesto con cinco votos a favor, cinco en contra y cinco abstenciones. María Fernanda Espinosa, también de Ecuador, ocupaba el sexto lugar con cuatro votos positivos, tres negativos y ocho sin opinión.
Por debajo de Bachelet solo quedaba Ivonne Baki, ecuatoriana que se había sumado a la carrera apenas el martes anterior. En su primer sondeo, Baki no obtuvo ningún voto positivo, recibió ocho votos negativos y siete abstenciones. La presencia de Baki en octavo lugar ofrecía a Bachelet un consuelo amargo: al menos no era la última.
La magnitud del retroceso obligó a una evaluación urgente en Santiago. El excanciller Alberto van Klaveren, quien ha sido vocero de la candidatura, reconoció públicamente que los resultados negativos planteaban una pregunta fundamental: ¿valía la pena continuar? "Si se confirman los resultados negativos que se filtraron de la primera prueba, creo que habrá que evaluar si se sigue con la candidatura y en qué términos", señaló. Aclaró que esa decisión no le correspondía a él ni al gobierno, sino a los países que habían presentado formalmente la candidatura de Bachelet ante la ONU.
Lo que había comenzado como un proyecto con aspiraciones reales de liderar la organización internacional más importante del mundo se había convertido en una batalla por la viabilidad política. Los números no mentían: Bachelet estaba perdiendo apoyo, no ganándolo. Y en una carrera donde cada voto cuenta y donde la diplomacia multilateral se juega en los pasillos del Consejo de Seguridad, el momentum negativo es casi imposible de revertir.
Citas Notables
Si se confirman los resultados negativos, habrá que evaluar si se sigue con la candidatura y en qué términos— Alberto van Klaveren, excanciller