En una época en que el clima ya no se comporta como lo hacía cuando se trazaron las primeras rutas, la Provincia de Buenos Aires reunió a treinta y cuatro funcionarios en La Plata para reaprender a construir y mantener caminos. El taller, impulsado por el Ministerio de Infraestructura en colaboración con Argentina y Alemania, no buscaba soluciones grandiosas sino algo más duradero: cambiar la manera en que una administración piensa sobre la vulnerabilidad de lo que ya existe. Es el reconocimiento colectivo de que la infraestructura heredada fue diseñada para un clima que ya no existe.