Después de años de tensión institucional, la Comisión Europea ha propuesto liberar 4.200 millones de euros congelados a Hungría y restablecer su acceso a Erasmus+ y Horizonte Europa, señalando que Budapest ha avanzado lo suficiente en materia de Estado de Derecho. El gesto encarna una de las preguntas más persistentes de la integración europea: cómo sostener principios comunes sin convertir la disciplina en exclusión permanente. La decisión final recae en el Consejo Europeo, cuyo veredicto revelará si este capítulo se cierra o simplemente se aplaza.