Brasil prohíbe apuestas deportivas y casinos en línea en decreto de Lula

Según autoridades brasileñas, el endeudamiento por apuestas en línea ha causado angustia, vergüenza y suicidios entre familias brasileñas.
De la noche a la mañana, se revisaba todo el marco regulatorio
Flamengo criticó que el Gobierno cambió las reglas después de que los clubes ya habían asumido compromisos basados en la regulación anterior.
Mark

¿Por qué Lula eligió este momento exacto para hacer el anuncio? ¿Fue realmente por la crisis de salud pública o por las elecciones?

Mimi

El timing es complicado. Sí, hay elecciones en nueve días. Pero los números sobre endeudamiento y suicidios son reales. El Gobierno dice que 60.000 millones de reales salieron de las familias. Eso es un problema genuino que ha estado creciendo durante años.

Luke

Pero espera. ¿Quién verificó esos números de suicidios? El ministro lo dijo en el acto, pero ¿hay datos públicos que lo respalden? Y 25 millones de apostadores en 2025 es una cifra grande, pero ¿cuántos de esos son adictos problemáticos versus jugadores ocasionales?

Mark

Los clubes de fútbol dicen que esto es el fin del deporte. ¿Realmente es tan grave?

Mimi

Para los equipos de primera división, sí. Trece de veinte tienen patrocinadores de apuestas. Pierden casi 200 millones de dólares al año en patrocinios. Eso es dinero que no tienen de otra parte.

Luke

Pero los clubes también dijeron esto cuando el Gobierno comenzó a regular el sector en 2023. Sobrevivieron. Pueden encontrar otros patrocinadores. El verdadero problema es que el Gobierno cambió las reglas después de que las empresas y los clubes ya habían invertido basándose en la regulación anterior.

Mark

¿Qué pasa con el mercado ilegal? ¿Esta prohibición lo va a fortalecer?

Mimi

Las empresas del sector ya lo advirtieron. Cuando prohibes algo que la gente quiere, la gente va a buscarlo en otro lado. Brasil tiene un historial de mercados ilegales fuertes.

Luke

Eso es una advertencia legítima, pero también es lo que siempre dicen las industrias cuando se las regula. No sabemos si el mercado ilegal realmente va a crecer o si la prohibición va a disuadir a suficientes personas. Eso es una pregunta abierta.

Mark

¿El Congreso va a convalidar esto en 120 días?

Mimi

Probablemente. Las encuestas muestran que tres cuartas partes de los brasileños apoyan la prohibición. Eso es un respaldo político fuerte.

Luke

Pero el Congreso también tiene diputados que reciben dinero de las casas de apuestas. Y algunos clubes tienen poder político. No es automático. Además, el Gobierno está renunciando a 1.700 millones de dólares en ingresos fiscales. Alguien va a tener que explicar eso.

  • Decreto presidencial prohibe todas las apuestas deportivas y casinos en línea en Brasil a partir del 26 de septiembre de 2026
  • Más de 60.000 millones de reales (11.000 millones de dólares) fluyeron desde hogares brasileños hacia plataformas de apuestas legales
  • Trece de veinte equipos de primera división tienen patrocinadores de casas de apuestas; pierden casi 200 millones de dólares anuales en patrocinios
  • 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales en 2025; el Gobierno recaudó 9.000 millones de reales en impuestos

El presidente Lula anunció la prohibición total de apuestas digitales en San Pablo, calificándola como respuesta a una crisis sanitaria vinculada al endeudamiento de hogares brasileños. Más de 60.000 millones de reales fluyeron desde familias hacia plataformas de apuestas legales, generando angustia, vergüenza e incluso suicidios según el Ministerio de Hacienda.

Brasil prohibió las apuestas deportivas y casinos en línea mediante decreto presidencial, citando una crisis de endeudamiento familiar y salud pública. La medida rige inmediatamente pero requiere convalidación del Congreso en 120 días.

El viernes por la mañana en San Pablo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se paró frente a sus ministros y anunció lo que llamó una prohibición definitiva: Brasil cerraba las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país. No había grises en el lenguaje. No había excepciones. Alcanzaba a todos los tipos de apuestas digitales, incluida la publicidad de las empresas que las ofrecían. El decreto entró en vigor automáticamente con su publicación en el Diario Oficial, aunque el Congreso tendría que convalidarlo dentro de 120 días para que mantuviera su validez. Lula también enviaría al Parlamento, en régimen de urgencia, un proyecto de ley para tipificar la actividad en el código penal.

El ministro de Hacienda, Dario Durigan, explicó por qué el Gobierno había llegado a este punto. Describió un problema de salud pública vinculado al endeudamiento familiar. La gente se estaba quitando la vida. Los hogares estaban angustiados, avergonzados, atrapados. Durigan presentó números que daban forma al problema: más de 60.000 millones de reales —11.000 millones de dólares— habían salido de las casas de las familias brasileñas hacia las empresas de apuestas legales. Ya no era posible depositar dinero en sitios de apuestas dentro del país. Los nuevos contratos publicitarios del sector quedaban prohibidos de inmediato. Los que ya existían perderían validez a partir del 6 de octubre. El Ejecutivo también anunció que ampliaría el programa de renegociación de deudas familiares para incluir préstamos más antiguos e impulsar un mercado crediticio más saludable.

El anuncio llegaba nueve días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 4 de octubre, en un momento en que Lula y el senador de derecha Flávio Bolsonaro, hijo mayor del ex presidente Jair Bolsonaro, estaban técnicamente empatados. Las encuestas mostraban que cerca de tres cuartas partes de los brasileños respaldaban una prohibición total de las apuestas en línea. Lula había convertido el combate a las apuestas en una de sus banderas electorales, acusando al sector de estar destruyendo millones de hogares al transformar el vicio en beneficios económicos. Bolsonaro respondió durante un mitin de campaña en Río de Janeiro, calificando la prohibición de populista, hipócrita y motivada políticamente.

La prohibición golpeó directamente a los clubes de fútbol brasileños. Trece de los veinte equipos de la primera división masculina tenían a una casa de apuestas en línea como patrocinador principal de su camiseta. Figuras como Neymar y Vinicius Junior formaban parte de las campañas publicitarias del sector. Se estimaba que las casas de apuestas deportivas destinaban más de 1.000 millones de reales —casi 200 millones de dólares— al año en patrocinios a los equipos de primera división. La semana anterior, cuando trascendió que el Gobierno evaluaba la prohibición, clubes como Palmeiras y Flamengo emitieron un comunicado conjunto titulado "el fin del fútbol" para alertar sobre el agujero que la medida provocaría en sus cuentas.

Flamengo insistió en su rechazo tras oficializarse la decisión. El club advirtió que el cambio asestaba un golpe fuerte al deporte brasileño, y que el impacto no se limitaría al fútbol profesional sino que alcanzaría a las academias juveniles, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y distintos campeonatos. El club también criticó el proceso regulatorio: Brasil había pasado años debatiendo cómo regular las apuestas deportivas. Se había establecido una norma. Se había inducido a empresas e instituciones a asumir compromisos basados en ella. Y luego, de la noche a la mañana, se revisaba todo el marco regulatorio. Las empresas del sector advirtieron que la prohibición podía favorecer al mercado ilegal.

Las casas de apuestas en línea habían sido legalizadas en Brasil en 2018, durante el Gobierno del entonces presidente liberal Michel Temer. Operaron sin regulación durante los años siguientes, que coincidieron con el mandato de Jair Bolsonaro, hasta que en 2023, ya con Lula en el poder, el sector fue reglamentado mediante la concesión de autorizaciones y el pago de impuestos. Actualmente operaban 85 empresas de forma legal en el país. La rápida expansión del sector, especialmente entre los sectores más pobres de la sociedad, había encendido las alarmas del Ejecutivo, que comenzó a introducir restricciones progresivas antes de llegar a la prohibición total.

Según datos oficiales, en 2025 cerca de 25 millones de brasileños apostaron 220.600 millones de reales —42.500 millones de dólares— en apuestas deportivas y casinos en línea. La medida también tendría un impacto fiscal para el Estado. En 2025, la administración brasileña recaudó unos 9.000 millones de reales —1.700 millones de dólares— por la actividad de las casas de apuestas, y en los primeros ocho meses de 2026 ya había superado esa cifra. El Gobierno estaba renunciando a esos ingresos para detener lo que describía como una crisis de salud pública que estaba destruyendo familias desde adentro.

Esto está causando angustia y vergüenza. La gente incluso se está quitando la vida por esto.
— Dario Durigan, ministro de Hacienda
Brasil pasó años debatiendo cómo regular las apuestas deportivas. No se puede establecer una norma, inducir a empresas e instituciones a asumir compromisos basados en ella y luego, de la noche a la mañana, revisar todo el marco regulatorio.
— Flamengo, comunicado oficial
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