Bonos asiáticos caen por temores inflacionarios mientras Brent supera US$102

El mercado nos está indicando que hemos entrado en un verdadero ciclo de endurecimiento
Un analista de Wells Fargo resume cómo los inversores están reaccionando a datos económicos fuertes y presiones inflacionarias.
Mark

¿Por qué cayeron los bonos asiáticos si la noticia principal parece ser sobre el Tesoro estadounidense?

Mimi

Porque los mercados de bonos están conectados globalmente. Cuando el Tesoro estadounidense sube, los inversores reasignan capital. Los bonos asiáticos se vuelven menos atractivos en comparación.

Luke

Pero eso es una simplificación. Los bonos japoneses apenas se movieron. El movimiento real fue en Australia, donde subieron trece puntos básicos. Eso sugiere que no es solo un efecto de contagio, sino que los mercados están reaccionando a expectativas de tasas más altas en diferentes economías.

Mark

¿Qué significa que el rendimiento a cinco años haya superado el 5% por primera vez desde 2007?

Mimi

Significa que los inversores exigen más compensación por prestar dinero a corto plazo. Eso refleja expectativas de que las tasas seguirán subiendo y de que la inflación podría ser más persistente de lo que se pensaba.

Luke

Pero hay que ser cuidadoso aquí. El artículo dice que fue una emisión de setenta mil millones que encontró demanda débil. Eso es un dato importante: no es que el mercado en general haya decidido que los bonos a cinco años valen menos, sino que en esa subasta específica no había suficientes compradores. Eso es más limitado.

Mark

¿Por qué el petróleo subiendo es malo para los bonos?

Mimi

Porque el petróleo más caro significa inflación. Si la inflación sube, los bancos centrales tienen que subir las tasas. Las tasas más altas hacen que los bonos existentes sean menos valiosos.

Luke

Correcto, pero el artículo también dice que la economía estadounidense está creciendo más rápido de lo esperado. Eso es lo que realmente está asustando al mercado: no es solo inflación, es inflación con crecimiento fuerte. Eso es lo que hace que los bancos centrales suban tasas de verdad.

Mark

¿Qué tan probable es que la Fed suba las tasas tres veces más en el próximo año?

Mimi

Los swaps de tasas lo reflejan plenamente, así que el mercado lo está fijando como precio. Pero eso depende de cómo evolucione la inflación y el crecimiento.

Luke

Aquí hay que distinguir entre lo que el mercado está apostando y lo que la Fed realmente hará. Los swaps reflejan lo que los operadores creen que pasará, pero eso no es lo mismo que lo que pasará. Y el artículo menciona que hay cobertura significativa para un cuarto incremento, lo que significa que hay incertidumbre real sobre si llegará a ese punto.

Mark

¿Qué pasa con China y la tregua comercial? ¿Eso no debería ayudar a los mercados?

Mimi

Debería, pero está siendo opacado por las preocupaciones más amplias sobre tasas de interés. La tregua es positiva, pero es una noticia de mediano plazo. Las tasas de interés más altas afectan los precios de los activos ahora.

Luke

Y el artículo no dice realmente qué significa esa prórroga de dos meses. ¿Es un paso hacia un acuerdo más amplio o solo un aplazamiento? La visita de Xi es importante, pero el artículo no profundiza en qué podría resultar de ella.

  • Rendimientos del Tesoro a 10 años saltaron 15 puntos básicos al 5,11%, mayor incremento diario desde abril de 2025
  • Rendimientos a 5 años superaron el 5% por primera vez desde 2007 en una emisión de US$70.000 millones
  • Petróleo Brent cotizaba a US$102,84 el barril tras ganar casi 4% en sesión anterior
  • Swaps reflejan tres aumentos de un cuarto de punto en el próximo año, con cobertura para un cuarto incremento adicional

Los rendimientos de bonos del Tesoro a 10 años saltaron 15 puntos básicos al 5,11%, el mayor incremento diario desde abril de 2025, mientras el Brent superó los US$102. La débil demanda en una emisión de bonos estadounidenses a cinco años elevó rentabilidades por encima del 5% por primera vez desde 2007, reflejando expectativas de endurecimiento monetario.

Los bonos asiáticos retrocedieron siguiendo caídas en Wall Street, impulsadas por precios de petróleo más altos y datos económicos estadounidenses sólidos que avivan preocupaciones inflacionarias y apuestas a nuevas subidas de tasas.

Los mercados de bonos en Asia despertaron a malas noticias el jueves. Japón, Australia y Nueva Zelanda vieron caer sus rendimientos soberanos siguiendo el rastro de Wall Street, donde el Tesoro estadounidense había sufrido una sesión turbulenta la noche anterior. El culpable era una combinación familiar pero potente: el petróleo subiendo, la economía estadounidense mostrando más fortaleza de la esperada, y los inversores reaccionando con el temor de que la inflación podría obligar a los bancos centrales a mantener las tasas de interés altas durante más tiempo.

La magnitud del movimiento fue notable. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años saltaron quince puntos básicos hasta el 5,11%, el mayor salto en un solo día desde abril de 2025, cuando Donald Trump anunció sus aranceles y sacudió los mercados. Pero lo que realmente capturó la atención fue lo que pasó con los bonos a cinco años: una emisión de setenta mil millones de dólares encontró demanda débil, y los rendimientos atravesaron el 5% por primera vez desde 2007. Eso fue hace casi dos décadas. Los operadores interpretaron el mensaje con claridad: el mercado estaba apostando a que la Reserva Federal no solo mantendría las tasas donde están, sino que probablemente las subiría más.

El petróleo Brent cotizaba a 102,84 dólares el barril, ganando casi un 4% en la sesión anterior y manteniendo esas ganancias en la apertura de Asia. El dólar se mantuvo cerca de sus máximos desde finales de julio. El oro, ese refugio tradicional que no genera rendimiento, cayó a sus mínimos de la semana porque las tasas de interés más altas lo hacen menos atractivo. Los analistas veían el cuadro completo con claridad: una economía estadounidense que seguía creciendo, costos energéticos en aumento, y la perspectiva de que la Reserva Federal tendría que endurecer su política monetaria para mantener la inflación bajo control.

En Asia, las bolsas retrocedieron un 0,3% en general, aunque Tokio registró ligeras ganancias cuando reabrió después de tres días de festividades. Las acciones chinas atraían atención por razones geopolíticas: Estados Unidos y China habían prorrogado su tregua comercial por dos meses, justo cuando el presidente Xi Jinping se preparaba para su primera visita de Estado a Estados Unidos en once años. Pero incluso esa noticia potencialmente positiva no podía contrarrestar la presión más amplia que ejercían los rendimientos de bonos en aumento.

Tony Miano, del Wells Fargo Investment Institute, resumió lo que estaba sucediendo: el mercado estaba señalando que habían entrado en un verdadero ciclo de endurecimiento monetario. Toda la curva de rendimientos se estaba ajustando simultáneamente, lo que significaba tasas de descuento más altas para las acciones, costos de endeudamiento hipotecario y corporativo más elevados, y exigencias más estrictas para los activos de riesgo. Sean Simko, jefe de gestión de inversiones de renta fija en SEI Investments, fue más directo: no era momento de ponerse delante de ese tren de carga. Estaban viendo la combinación perfecta de tormenta: datos económicos más sólidos, una oferta que empujaba los bonos a cinco años a niveles no vistos en años, y la percepción de que la inflación se mantenía estable a nivel mundial.

La Reserva Federal había aumentado las tasas la semana anterior por primera vez desde 2023, llevándolas a un rango entre 3,75% y 4%. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, describió el movimiento como la eliminación de una dosis de estímulo. El gobernador Michael Barr fue más claro: probablemente serían necesarias nuevas subidas de tasas para que la inflación volviera al objetivo del 2%. Los swaps de tasas ya reflejaban plenamente tres aumentos de un cuarto de punto porcentual durante el próximo año, con cobertura significativa para un cuarto incremento adicional. Si todo eso se concretaba, la tasa objetivo del banco central terminaría en un rango entre 4,75% y 5%.

Hay otros factores en juego. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que su país no permitiría la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz mientras siguieran vigentes las sanciones estadounidenses, lo que subrayaba los obstáculos geopolíticos para alcanzar acuerdos de paz. Los futuros del gasóleo estadounidense se dispararon cuando la administración Trump colaboró con las refinerías para restringir voluntariamente las exportaciones como alternativa a una prohibición total. Las tasas hipotecarias en Estados Unidos subieron a su nivel más alto en más de dos años. El índice compuesto preliminar de gestores de compras de S&P Global en Estados Unidos ascendió en septiembre a su nivel más alto desde julio de 2021, indicando un crecimiento más rápido de la actividad empresarial.

Lo que está en juego es la pregunta fundamental que los mercados enfrentan ahora: ¿cuánto más alto pueden subir las tasas antes de que la economía comience a sentir el peso? Los bonos ya están diciendo lo que piensan. Los inversores están apostando a que la respuesta es: bastante más alto.

El mercado nos está indicando que hemos entrado en un verdadero ciclo de endurecimiento monetario. Toda la curva de rendimientos se está ajustando simultáneamente, lo que implica mayores tasas de descuento para las acciones, mayores costos de endeudamiento hipotecario y corporativo, y mayores exigencias para los activos de riesgo.
— Tony Miano, Wells Fargo Investment Institute
Hoy no conviene ponerse delante de ese tren de carga. Estamos viendo la triple combinación: datos económicos más sólidos, una oferta que impulsa los bonos a cinco años a niveles que no veíamos en años y la percepción de que la inflación se mantiene estable a nivel mundial.
— Sean Simko, jefe de gestión de inversiones de renta fija de SEI Investments
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