Cada semana, millones de personas depositan medio euro y una esperanza en la Bonoloto, una lotería que desde 1988 convierte seis números en la posibilidad de transformar una vida. El viernes 31 de julio, a las 21:30 horas, se celebró un nuevo sorteo sin bote acumulado, pues el día anterior un único boleto ya había reclamado casi tres millones de euros. En ese ritual cotidiano de azar y expectativa, la sociedad española renueva su pacto con la fortuna, sabiendo que el mayor premio jamás repartido —más de diez millones de euros— llegó un día ordinario de enero de 2024.