En las sierras cordobesas, dos emprendedores han tendido un puente entre la memoria ancestral del barro y la precisión de la automatización contemporánea. Agustín Gore y Gustavo Mutio crearon Barrobot, una impresora 3D de cuatro metros que levanta paredes de arcilla, paja y fibras vegetales en poco más de cien horas de operación continua. Su proyecto no promete resolver de golpe la crisis habitacional, pero sí recuerda que la innovación más profunda a veces consiste en redescubrir lo que siempre estuvo bajo nuestros pies.