En la madrugada del 13 de abril de 2029, un asteroide del tamaño de la Torre Eiffel rozará la vecindad de la Tierra a tan solo 32 mil kilómetros, más cerca que muchos satélites artificiales, pero sin representar amenaza alguna para la humanidad. El objeto 99942 Apophis, nacido en los albores del sistema solar hace 4.600 millones de años, llega no como presagio de destrucción sino como mensajero de conocimiento: la ciencia lo espera con misiones preparadas para descifrar, por primera vez desde tan cerca, los secretos internos de estas reliquias cósmicas.