En las calles de Madrid, durante el primer Gran Premio de España celebrado en la capital, el joven Kimi Antonelli desafió tanto la historia como la lógica del deporte al ganar en su debut en esta carrera. Lo que muchos consideraban una maldición para los novatos se convirtió, en cambio, en el escenario de un triunfo que la ciudad y el mundo del automovilismo difícilmente olvidarán. Madrid superó su propio bautismo como sede de la Fórmula 1, y Antonelli escribió el primer capítulo de lo que podría ser una larga leyenda.