En un momento en que la velocidad se ha convertido en moneda de cambio en el comercio moderno, Amazon anuncia la expansión de su servicio de entregas por drones a casi 500 ciudades estadounidenses, prometiendo paquetes en 30 minutos. Es un gesto que habla tanto de ambición tecnológica como de la presión competitiva que define esta era del consumo. Aun así, los drones siguen siendo una fracción experimental de un sistema logístico vastísimo, navegando entre regulaciones, árboles y la pregunta más profunda: ¿cuánto valor real tiene la inmediatez para el ser humano cotidiano?