En un momento en que la inteligencia artificial avanza más rápido que las instituciones capaces de contenerla, dos de sus principales arquitectos se presentaron ante el Consejo de Seguridad de la ONU no como rivales, sino como voces convergentes de advertencia. Sam Altman y Dario Amodei, al frente de OpenAI y Anthropic respectivamente, pidieron el miércoles normas internacionales coordinadas para evitar que el poder sin precedentes de esta tecnología derive en catástrofe. Su aparición conjunta señala un umbral: el mundo ya no puede tratar la regulación de la IA como un asunto técnico o naciona