La IA está alterando el cálculo que mantuvo a las empresas dependientes de proveedores
En un momento en que la inteligencia artificial redefine quién puede construir qué, Starbucks ha decidido dejar de ser únicamente consumidora de tecnología para convertirse, en parte, en su propia proveedora. La cadena, que destina unos 400 millones de dólares anuales a herramientas tecnológicas, desarrolla internamente alternativas a sistemas de Microsoft e IBM como parte de un plan de reestructuración que busca ahorrar 2.000 millones de dólares. Este movimiento encarna una tensión más antigua: la eterna pregunta de si es más sabio construir o comprar, ahora replanteada por una tecnología que promete democratizar la creación de software pero que aún no ha demostrado ser infalible.
- Starbucks gasta 400 millones de dólares al año en tecnología y ha decidido que ese número es insostenible dentro de su ambicioso plan de recorte de 2.000 millones.
- La compañía ya sufrió un revés concreto: retiró un sistema de control de inventario basado en IA y tuvo que volver al conteo manual, una señal de que la automatización tiene límites reales.
- Gigantes como Microsoft e IBM sienten la presión: ambas empresas han tenido un desempeño inferior al S&P 500 este año, en parte porque sus propios clientes amenazan con convertirse en competidores.
- Starbucks abre oficinas en Nashville e India para alojar talento técnico propio, mientras incentiva el uso de IA vinculándolo directamente a los bonos de sus empleados tecnológicos.
- El costo humano es tangible: cerca de 2.300 puestos han sido eliminados desde febrero del año pasado, muchos en el área tecnológica, en medio de promesas de que la IA beneficiará a los baristas a largo plazo.
Starbucks ha comenzado a construir su propio software. La cadena, que gasta alrededor de 400 millones de dólares anuales en herramientas tecnológicas, desarrolla internamente alternativas a sistemas que durante años adquirió a Microsoft e IBM: un reemplazo para el control de inventario y otro para la gestión de mantenimiento. Si las pruebas resultan favorables, parte de este software podría estar operativo antes de que termine 2026.
La motivación es económica. Anand Varadarajan, director de tecnología de la empresa, identificó públicamente «claras oportunidades para reducir el gasto en software» en un foro interno. La compañía revisa todos sus contratos tecnológicos y, en algunos casos, opta por reemplazar herramientas que sus propios ingenieros ya debían modificar extensamente para que funcionaran. La codificación asistida por IA ha sido central en este proceso, y su adopción está incluso vinculada a los bonos del personal técnico.
Pero la estrategia no está exenta de advertencias. Recientemente, Starbucks retiró un sistema de IA para inventario en tiendas y regresó al conteo manual, un fracaso que recuerda que la automatización tiene límites. A largo plazo, mantener software propio exige inversión continua en ingeniería especializada, lo que puede erosionar los ahorros iniciales.
Los números de la reestructuración son concretos: el equipo tecnológico proyecta reducir su presupuesto en unos 30 millones de dólares en el año fiscal actual, con 10 millones provenientes directamente de recortes en software. Para sostener este modelo, la empresa abre oficinas en Nashville e India. El costo humano, sin embargo, es igualmente concreto: aproximadamente 2.300 empleados han perdido su trabajo desde febrero del año pasado, muchos en el sector tecnológico.
Lo que Starbucks está ensayando es una pregunta que pronto enfrentarán muchas corporaciones: ¿puede una empresa grande construir y mantener su propio software de manera más eficiente que comprárselo a especialistas? Los próximos meses ofrecerán una respuesta que el resto de la industria observará con atención.
Starbucks está construyendo su propio software. No es una decisión menor. La cadena de cafeterías, que gasta alrededor de 400 millones de dólares anuales en herramientas tecnológicas, ha comenzado a desarrollar alternativas internas a sistemas que durante años compró a gigantes como Microsoft e IBM. Según documentos internos revisados por Bloomberg News, la compañía está trabajando en reemplazos para un sistema de control de inventario de Microsoft y una herramienta de gestión del mantenimiento de IBM. Si las pruebas resultan favorables, parte de este software podría estar operativo antes de que termine 2026.
Esta estrategia refleja un cambio más amplio en la industria tecnológica. Durante décadas, las grandes empresas dependieron de proveedores establecidos por miedo a las interrupciones operacionales y por la complejidad de construir soluciones propias. La inteligencia artificial está alterando ese cálculo. Ahora es más viable desarrollar aplicaciones desde cero, y las compañías están impulsando a sus equipos técnicos a adoptar estas herramientas. El resultado es una presión creciente sobre los fabricantes de software tradicionales, quienes enfrentan la posibilidad de que sus propios clientes se conviertan en competidores. Este año, tanto Microsoft como IBM han tenido un desempeño inferior al del S&P 500, una realidad que refleja estas preocupaciones del mercado.
Para Starbucks, la motivación es clara: reducir costos. Anand Varadarajan, director de tecnología de la empresa, señaló en un foro interno a principios de este año que existen "claras oportunidades para reducir el gasto en software". La compañía está en medio de un plan de reestructuración más amplio que busca ahorrar 2.000 millones de dólares. El software desarrollado internamente promete ser más económico, al menos en el corto plazo. Sin embargo, la realidad es más compleja. A largo plazo, mantener y actualizar herramientas propias requiere inversión continua en personal especializado y recursos de ingeniería.
La compañía está siendo metódica en su enfoque. Según la presentación interna, Starbucks está revisando "todos los contratos y servicios" de tecnología. En algunos casos, esto incluye reemplazar software que sus propios ingenieros ya tienen que modificar significativamente para que funcione. Además, hay evidencia de que la empresa lleva varios años trabajando en un sistema de punto de venta que sustituiría a Oracle Simphony, el software que actualmente utiliza en sus tiendas. La codificación asistida por IA ha sido fundamental en este desarrollo. Starbucks incluso ha incorporado el uso de inteligencia artificial en los bonos de sus empleados del sector tecnológico, incentivando su adopción.
Pero hay señales de cautela. Recientemente, Starbucks retiró un sistema basado en IA para el control de inventario en sus tiendas, volviendo al conteo manual. Este fracaso sugiere que la tecnología no siempre funciona como se espera, y que la automatización puede tener límites reales. A pesar de este retroceso, la compañía continúa utilizando software de proveedores externos, incluyendo Microsoft. No se trata de un abandono total de los proveedores establecidos, sino de una renegociación del equilibrio.
Los números de la reestructuración son significativos. El equipo de tecnología empresarial de Starbucks está en camino de reducir su presupuesto en aproximadamente 30 millones de dólares durante el año fiscal que finaliza a finales de septiembre. De esos ahorros, unos 10 millones provienen de reducir gastos en software. Otros 13 millones se obtienen principalmente mediante la reducción de contratos con empresas de servicios profesionales y la contratación interna de personal. Starbucks está abriendo oficinas en Nashville e India para albergar a algunos de estos trabajadores técnicos, mientras que otros permanecerán en Seattle.
Esta estrategia tiene un costo humano. Desde febrero del año pasado, Starbucks ha recortado aproximadamente 2.300 puestos de trabajo, muchos de ellos en el sector tecnológico. La compañía ha sido clara en que estos cambios son parte de su plan más amplio de reestructuración, pero el impacto en los empleados es real. En un comunicado de blog a principios de este año, Starbucks afirmó que la inteligencia artificial y otros avances tecnológicos respaldarán su crecimiento a largo plazo y permitirán a los baristas enfocarse más en la atención al cliente. Es una visión optimista, pero que contrasta con la realidad de los despidos y la incertidumbre que enfrentan muchos trabajadores técnicos en la compañía.
Lo que está sucediendo en Starbucks es un experimento a gran escala sobre si las empresas pueden realmente construir y mantener su propio software de manera más eficiente que comprarlo a especialistas. Los próximos meses serán cruciales. Si el software desarrollado internamente funciona bien y cumple con los objetivos de ahorro de costos, otros gigantes corporativos probablemente seguirán el mismo camino. Si fracasa, como sucedió con el sistema de inventario basado en IA, la lección será diferente: que la dependencia de proveedores establecidos, aunque costosa, sigue siendo la opción más segura.
Notable Quotes
Existen claras oportunidades para reducir el gasto en software— Anand Varadarajan, director de tecnología de Starbucks
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Starbucks decide ahora desarrollar su propio software cuando ha dependido de proveedores durante años?
La inteligencia artificial cambió el cálculo. Antes, construir software desde cero era complejo y riesgoso. Ahora, la IA facilita el desarrollo. Pero hay otra razón: Starbucks gasta 400 millones de dólares anuales en software. Eso es dinero que podría quedarse dentro de la compañía.
¿Esto significa que Microsoft e IBM están perdiendo clientes?
No exactamente. Starbucks sigue usando software de Microsoft. Lo que está haciendo es ser más selectivo, reemplazando solo aquellas herramientas que sus ingenieros ya tienen que modificar significativamente. Es una renegociación, no un abandono.
¿Cuál es el riesgo de desarrollar software propio?
Dos cosas. Primero, el mantenimiento a largo plazo es caro. Requiere personal especializado permanente. Segundo, ya fracasaron una vez. Retiraron un sistema de inventario basado en IA y volvieron al conteo manual. La tecnología no siempre funciona como se espera.
¿Qué significa esto para los empleados de Starbucks?
Han cortado 2.300 puestos desde febrero del año pasado, muchos en tecnología. Algunos trabajadores se mudan a Nashville e India. Es parte de la reestructuración más amplia, pero el impacto es real. La compañía busca ahorrar 2.000 millones de dólares.
¿Otros gigantes corporativos harán lo mismo?
Probablemente. Si Starbucks logra que funcione, será un modelo. Si fracasa, será una advertencia. Los próximos meses son críticos. El software podría estar operativo a finales de 2026.