Dos hombres se sientan frente a frente en Washington, pero lo que realmente ocupa la sala es el peso del mundo entero: Xi Jinping y Donald Trump inauguran una cumbre bilateral que va mucho más allá del protocolo y la alfombra roja. En un momento en que la rivalidad entre las dos mayores economías del planeta ha dejado de ser episódica para volverse sistémica, los temas sobre la mesa —aranceles, inteligencia artificial, Taiwán, Irán— son en realidad preguntas sobre qué orden global prevalecerá en las próximas décadas. La pompa diplomática enmarca, pero no suaviza, la dureza de lo que está en ju