A finales de agosto, una onda tropical se posó sobre el sur de Córdoba y el norte de Sucre, convirtiendo en días lo que los meses de sequía habían contenido: el río San Jorge creció tres metros en Montelíbano, cruzando el umbral de lo manejable hacia la alerta roja. Cuatrocientas familias en ocho municipios de Sucre quedaron expuestas a techos arrancados, postes caídos y vías cortadas, recordándonos que la geografía de La Mojana, tan generosa en tiempos de calma, puede volverse implacable cuando el cielo no da tregua. Las autoridades mantienen la alerta en su nivel máximo, conscientes de que l
Alerta roja por creciente del río San Jorge en Córdoba y Sucre; 400 familias damnificadas
Cualquier lluvia adicional generaría desbordamiento
¿Por qué una lluvia que parece normal en esta región generó una alerta roja tan rápidamente?
Porque el río estaba anormalmente bajo. Meses sin lluvia lo dejaron vacío, así que cuando llegó la onda tropical, toda esa agua se concentró en poco tiempo. Tres metros de crecida en días es extraordinario.
Pero ¿eso es extraordinario para el San Jorge, o extraordinario en general? Porque si llueve así cada diez años, entonces es predecible, no es una sorpresa.
Es extraordinario porque superó el umbral de alerta naranja. Eso significa que está fuera de los patrones normales que monitorean.
¿Y esas 400 familias en Sucre, estaban en zonas que ya sabían que podían inundarse?
Algunas sí. Están en municipios cercanos al río y a quebradas que alimentan el San Jorge. Pero el daño fue principalmente por viento y lluvia directa, no por desbordamiento del río.
Entonces la alerta roja es por el río, pero el daño real vino del vendaval. Son dos fenómenos diferentes.
Exacto. El río es la amenaza futura. Lo que pasó ya fue el viento y la lluvia torrencial.
¿Cuánto tiempo puede aguantar la cuenca antes de desbordarse si sigue lloviendo?
Eso depende de cuánta lluvia caiga. La hidróloga dijo que cualquier lluvia adicional podría causar desbordamiento.
Pero no dijo cuánta es "cualquier". Un milímetro o cien milímetros son muy diferentes.
Cierto. Lo que sabemos es que el margen es muy estrecho ahora.
¿Y La Mojana, ese complejo cenagoso, no debería estar absorbiendo parte de esa agua?
Sí, lo está haciendo. Por eso hay más tiempo de respuesta en Sucre que en Córdoba. Pero incluso esa capacidad tiene un límite.
El Pulso
- El río San Jorge pasó de niveles bajos a una creciente de tres metros en Montelíbano en cuestión de días, forzando la declaración de alerta roja desde el 1 de septiembre.
- Cuatrocientas familias en ocho municipios de Sucre perdieron techos, quedaron sin electricidad y vieron caer árboles y postes sobre sus comunidades.
- Las vías que conectan Sincelejo con Sampués y Corozal con Los Palmitos fueron bloqueadas, aislando poblaciones y provocando accidentes de tránsito.
- La Policía Nacional, la Cruz Roja Colombiana y la Defensa Civil se desplegaron en terreno para coordinar rescates y asistencia a los damnificados.
- La hidróloga Cielo Díaz advierte que la cuenca tiene una sensibilidad extremadamente alta y que el margen para lluvia adicional es prácticamente nulo, por lo que la alerta roja se mantiene hasta nueva orden.
A finales de agosto, una onda tropical se posó sobre el sur de Córdoba y el norte de Sucre, convirtiendo en días lo que los meses de sequía habían contenido: el río San Jorge creció tres metros en Montelíbano, cruzando el umbral de lo manejable hacia la alerta roja. Cuatrocientas familias en ocho municipios de Sucre quedaron expuestas a techos arrancados, postes caídos y vías cortadas, recordándonos que la geografía de La Mojana, tan generosa en tiempos de calma, puede volverse implacable cuando el cielo no da tregua. Las autoridades mantienen la alerta en su nivel máximo, conscientes de que la cuenca ha perdido casi todo su margen de absorción y que cualquier lluvia adicional podría inclinar la balanza hacia el desbordamiento.
Una onda tropical llegó al sur de Córdoba y norte de Sucre a finales de agosto, desatando lluvias torrenciales que transformaron en días el paisaje hídrico de una región que había soportado meses de escasas precipitaciones. El río San Jorge subió cerca de tres metros en Montelíbano, superando el umbral de alerta naranja y obligando a las autoridades a declarar alerta roja desde el primer día de septiembre. Cielo Díaz, hidróloga del Centro Regional de Pronósticos y Alertas Tempranas de La Mojana, advirtió que los niveles eran tan críticos que cualquier lluvia adicional podría provocar desbordamientos, justificando mantener la alerta en su máximo nivel.
En Córdoba, los municipios de Montelíbano, La Apartada y Puerto Libertador sufrieron anegamientos, con especial impacto en zonas rurales como el corregimiento de Juan José. En Sucre, el golpe fue más amplio: la Oficina de Gestión del Riesgo reportó 400 familias damnificadas en ocho municipios, entre ellos Sincelejo, Chalán, Ovejas, Tolú y Coveñas. Las viviendas perdieron techos en zonas urbanas y rurales, las redes eléctricas quedaron dañadas y comunidades enteras se quedaron sin suministro de energía.
La infraestructura vial también cedió. Vías bloqueadas en la zona rural de Sincé y corredores cerrados entre Sincelejo, Sampués, Corozal y Los Palmitos no solo aislaron comunidades sino que generaron accidentes de tránsito y dificultaron los esfuerzos de respuesta. Ante la emergencia, cada municipio activó su consejo de Gestión del Riesgo, y la Policía Nacional, la Cruz Roja Colombiana y la Defensa Civil se desplegaron para atender a los damnificados.
La geografía de La Mojana, el complejo cenagoso más grande de Colombia, ofrece cierta capacidad de amortiguación que da algo más de tiempo de respuesta antes de que los efectos más graves lleguen a las zonas bajas. Sin embargo, Díaz subrayó que esa capacidad está prácticamente agotada: la cuenca no tiene margen para absorber más agua, y la alerta roja permanecerá vigente mientras la onda tropical siga activa sobre la región.
Una onda tropical se instaló sobre el sur de Córdoba y norte de Sucre a finales de agosto, trayendo lluvias constantes que transformaron rápidamente el paisaje hídrico de la región. El río San Jorge, que había estado bajo niveles bajos durante meses por falta de precipitación, comenzó a crecer de manera acelerada. En Montelíbano, el río subió aproximadamente tres metros en cuestión de días, superando el umbral de alerta naranja e impulsando a las autoridades a declarar alerta roja desde el primer día de septiembre. Cielo Díaz, hidróloga del Centro Regional de Pronósticos y Alertas Tempranas de La Mojana, explicó que los niveles alcanzados eran tan altos que cualquier lluvia adicional podría provocar desbordamientos. Las precipitaciones torrenciales continuaban en el pronóstico, lo que justificaba mantener la alerta en su máximo nivel hasta nueva orden.
Las lluvias y vendavales afectaron múltiples poblaciones en la región. En Córdoba, los municipios de Montelíbano, La Apartada y Puerto Libertador sufrieron anegamientos, mientras que en el corregimiento de Juan José, en la zona rural de Puerto Libertador, las aguas subieron de forma dramática. El fenómeno también impactó San Marcos en Sucre. Las poblaciones aledañas a ríos y quebradas que vierten sus aguas al San Jorge, como los ríos San Pedro y Uré, enfrentaron riesgos adicionales por el aumento de caudales en estos afluentes.
En Sucre, el impacto fue más amplio en términos de familias afectadas. La Oficina de Gestión del Riesgo de Desastres del departamento reportó 400 familias damnificadas distribuidas en ocho municipios: Sincelejo, Chalán, Ovejas, Tolú, Coveñas, Sincé, Galeras y Los Palmitos. Los daños fueron variados pero sistemáticos. Viviendas perdieron sus techos tanto en zonas urbanas como rurales. Árboles y postes eléctricos cayeron, dejando sin servicio a comunidades enteras. Las redes eléctricas sufrieron daños generalizados que afectaron el suministro de energía.
La infraestructura vial también fue impactada. En la zona rural de Sincé, particularmente en el corregimiento de Granada, las vías quedaron bloqueadas. Los corredores que conectan Sincelejo con Sampués y Corozal con Los Palmitos también fueron cerrados, lo que no solo aisló comunidades sino que generó accidentes de tránsito. Estas interrupciones complicaron los esfuerzos de respuesta y dejaron a poblaciones sin acceso a servicios básicos.
La respuesta institucional se activó en múltiples niveles. Cada municipio afectado puso en marcha sus consejos de Gestión del Riesgo. La Policía Nacional, la Cruz Roja Colombiana y la Defensa Civil se desplegaron en el terreno para atender las viviendas damnificadas y coordinar labores de rescate y asistencia. Las autoridades departamentales de Córdoba y Sucre proporcionaron apoyo logístico y de coordinación.
La geografía de la región ofrece cierta protección natural pero también complejidad. Sucre forma parte de la cuenca media del río San Jorge y de La Mojana, un complejo cenagoso extenso considerado el más grande de Colombia. Esta característica permite que la cuenca amortigüe parte de la creciente, lo que significa que hay más tiempo de respuesta antes de que los efectos más catastróficos se materialicen en las zonas bajas. Sin embargo, Cielo Díaz advirtió que la sensibilidad actual de la cuenca era muy alta, y que el margen para lluvia adicional era prácticamente nulo. La alerta roja permanecería vigente mientras las condiciones meteorológicas asociadas con la onda tropical continuaran sobre la región.
Citas Notables
Los niveles están tan altos que cualquier lluvia adicional generaría desbordamiento, por la sensibilidad muy alta de la cuenca— Cielo Díaz, hidróloga del Centro Regional de Pronósticos y Alertas Tempranas de La Mojana