En la política mexicana, hay figuras cuyas raíces se hunden en los años ochenta y que, lejos de retirarse, continúan dando forma al presente del país. Ricardo Monreal, Vicente Fox, Manlio Fabio Beltrones, Gerardo Fernández Noroña y Marcelo Ebrard representan una generación que ha sobrevivido transiciones de régimen, rupturas partidistas y transformaciones profundas del Estado, acumulando cuatro décadas de poder activo. Su permanencia plantea una pregunta que toda democracia debe hacerse: ¿qué dice de un sistema político la longevidad casi ininterrumpida de sus mismos actores?