Telefónica presentó resultados del segundo trimestre que superaron las estimaciones del mercado, pero el precio de sus acciones cayó, recordándonos que los números globales rara vez cuentan la historia completa. La incertidumbre sobre Alemania —un mercado en plena reconversión estratégica— y una provisión de reestructuración de 265 millones de euros no anticipada por el consenso pesaron más que los avances en España y Brasil. Es la paradoja habitual de los mercados: la solidez del presente se opaca cuando el futuro permanece sin resolver.