En el día en que el Perú conmemora su independencia, Alberto Beingolea —abogado, docente, excongresista y periodista deportivo— prestó juramento como ministro de Cultura ante la presidenta Keiko Fujimori, sumando al nuevo gabinete un perfil que transita entre el mundo académico y la arena política. Su llegada al cargo no se anuncia como una continuidad, sino como una ruptura declarada: la promesa de que la corrupción no tendrá cabida desde el primer instante de su gestión. En un sector que custodia la memoria y los símbolos más profundos de la nación —desde Machu Picchu hasta las comunidades q