La Casa Blanca formalizó el viernes la prohibición de acceso a periodistas de tres medios de comunicación por su cobertura crítica del gobierno. Trump condiciona levantar la veda si los medios mejoran su cobertura, lo que juristas califican como castigo inconstitucional por contenido editorial.
Acorralado políticamente, Trump intensifica su guerra contra la prensa vedando acceso a medios
Si mejoran su cobertura, les levanto la veda
¿Por qué Trump hace esto ahora, justo antes de las elecciones de mitad de mandato?
Porque está perdiendo. Su autoridad política se ha debilitado después de años de dominar el debate. Enfrenta resistencias en la Justicia, en la Reserva Federal, incluso dentro de su propio partido. Cuando los ataques políticos no funcionan, busca cambiar el relato.
Pero espera. ¿Tenemos confirmación de que esta decisión fue tomada por Trump personalmente, o es lo que dicen los reportes? Porque el artículo dice que tomó por sorpresa incluso a funcionarios de la Casa Blanca.
Trump lo anunció él mismo el viernes. Eso está confirmado. Lo que es menos claro es si fue una decisión completamente impulsiva o si hubo algún proceso interno.
¿Y puede hacer esto legalmente? ¿Puede simplemente prohibir que ciertos medios entren a la Casa Blanca?
No, según los expertos citados. Los juristas dicen que es claramente inconstitucional porque castiga a los medios por su contenido editorial. Pero eso no significa que no lo intente.
Exacto. Y lo interesante es que Trump está siendo muy explícito sobre el castigo. Dice que si mejoran su cobertura, les levanta la veda. Es casi como si estuviera admitiendo que es represalia.
¿Esto ha funcionado antes? ¿Ha logrado intimidar a otros medios o instituciones?
Con algunos sí. Presionó al Centro Kennedy hasta que pusieron su nombre en la fachada. Pero luego un juez lo ordenó retirar. Con la Reserva Federal también intentó presionar, pero el presidente votó como sus colegas.
Entonces el patrón es: Trump intenta, a veces logra resultados a corto plazo, pero luego enfrenta resistencia legal o institucional. ¿Hay evidencia de que esta prohibición vaya a sostenerse?
No. Los expertos en la Primera Enmienda dicen que es inconstitucional. Probablemente termine en los tribunales.
¿Y qué dicen los republicanos sobre esto?
Están divididos. Algunos lo apoyan, pero otros, como Douglas Heye, dicen que esto lo perjudica. Que a 45 días de las elecciones, deberían estar hablando de economía, no de guerras contra la prensa.
Pero aquí hay que ser cuidadosos. Heye es un exfuncionario, no representa necesariamente la posición oficial del Partido Republicano. ¿Tenemos declaraciones de líderes republicanos actuales?
El artículo no las incluye. La Casa Blanca no respondió a solicitudes de comentarios.
Entonces, ¿cuál es el riesgo real aquí? ¿Es solo simbólico o hay consecuencias concretas?
Las consecuencias son reales. Los periodistas de esos tres medios no pueden entrar a la Casa Blanca, no pueden cubrir eventos, no pueden hacer su trabajo. Y establece un precedente peligroso de que el gobierno puede usar su poder para castigar a la prensa crítica.
Aunque hay que notar que otros medios sí pueden entrar. No es una prohibición total a la prensa, es específica a tres medios. Eso podría importar legalmente.
Cierto. Pero el principio es el mismo: represalia por contenido editorial.
Der Puls
- La Casa Blanca prohibió el acceso a CNN, MSNBC y Politico el viernes
- Trump condiciona levantar la veda si los medios mejoran su cobertura
- Expertos constitucionales califican la medida como claramente inconstitucional
- El gobierno cortó financiamiento a televisión y radio públicas
- Faltan 45 días para las elecciones de mitad de mandato
La Casa Blanca formalizó el viernes la prohibición de acceso a periodistas de tres medios de comunicación por su cobertura crítica del gobierno. Trump condiciona levantar la veda si los medios mejoran su cobertura, lo que juristas califican como castigo inconstitucional por contenido editorial.
Trump ordena prohibir el acceso a la Casa Blanca a CNN, MSNBC y Politico, argumentando cobertura negativa. Expertos constitucionales advierten que la medida es inconstitucional y refleja un patrón de represión contra voces críticas.
Donald Trump ha vuelto a apuntar sus cañones contra los medios de prensa. El viernes, la Casa Blanca formalizó una prohibición que el presidente había anunciado días antes: los periodistas de CNN, MSNBC y Politico quedaban excluidos de la sede del gobierno. Su argumento era directo: no le gustaba cómo cubrían su presidencia. Y dejó una puerta abierta, aunque con condiciones. Si mejoraban su cobertura, si escribían historias más favorables a su administración, entonces consideraría levantarles la veda.
Esta no es la primera vez que Trump intenta usar el poder del Estado como arma contra sus críticos. Años atrás presionó al Centro Kennedy para las Artes Escénicas hasta lograr que colocaran su nombre en la fachada del edificio, solo para que un juez ordenara después que lo retiraran. Hostigó a la Reserva Federal para que bajara las tasas de interés, pero el presidente de la institución, a quien Trump había elegido personalmente, votó junto con sus colegas para hacer exactamente lo opuesto. Ahora, con las elecciones de mitad de mandato aproximándose y su autoridad política debilitándose tras años de dominar tanto a su partido como el debate público nacional, la frustración del presidente parece haber encontrado un nuevo objetivo.
Según exfuncionarios y organizaciones de derechos civiles, este patrón es reconocible: cuando Trump enfrenta un atolladero político, busca cambiar el eje del relato movilizando al gobierno para atacar a quienes se atreven a cuestionarlo. Sarah Matthews, quien fue secretaria de prensa adjunta durante su primer mandato, lo describe así: Trump cree que puede intimidar a cualquier persona o entidad para que hagan lo que él quiere, y eso le funcionó cuando el Partido Republicano entero se doblegó ante él. Pero ahora enfrenta resistencias en la Justicia, en la Reserva Federal y dentro de su propio partido, y reacciona con agresividad.
La represión contra los medios ha ido escalando. Su gobierno cortó el financiamiento a la televisión y la radio públicas. El Pentágono destituyó al editor y al director del diario Stars and Stripes, tradicionalmente independiente, y los periodistas de ese medio sostienen que fueron echados por haber informado sobre el deterioro de las condiciones de vida en un portaaviones desplegado en Oriente Medio. Trump también presionó para que se revoquen las licencias de cadenas que emiten noticias o comentarios negativos sobre él, tomó medidas para modificar la categoría tributaria de agrupaciones progresistas, vigiló el debate en redes sociales y negó visas a personas con opiniones que no le gustan.
Los expertos en la Primera Enmienda y las organizaciones de derechos civiles son claros: la Constitución dice todo lo contrario a lo que Trump está haciendo. Los juristas señalan que la prohibición es claramente inconstitucional porque castiga a los medios por el contenido de sus informaciones. Derrick Johnson, presidente de la NAACP, ve en esto un intento de desviar la atención. "A Donald Trump le molesta que la gente sepa la verdad, porque la verdad no lo favorece", dice Johnson. "La escalada del precio de la nafta no lo favorece, los Archivos Epstein no lo favorecen, el debilitamiento de la economía no lo favorece. Lo único que lo favorece es que el público crea sus mentiras, y eso solo es posible si él tiene el control del relato".
Pero estos intentos de represión no parecen estar calmando la inquietud de los votantes ni de los republicanos, que en noviembre enfrentan la perspectiva de importantes pérdidas electorales. Los sondeos indican que la mayoría de los votantes estadounidenses considera que Trump no ha prestado suficiente atención a los problemas más importantes del país. Douglas Heye, exdirector de comunicaciones del Comité Nacional Republicano, observa que cada vez son más los estadounidenses que se dan cuenta de que la ira de Trump se traduce en ataques hacia afuera. Después de que un juez federal impidiera que el Kennedy Center colocara su nombre en la fachada, Trump amenazó con cancelar la renovación prevista del edificio por 257 millones de dólares. Días después, en imágenes captadas a través de las ventanillas del Air Force One, se veía al presidente revisando un cartel que decía "Kennedy Center DEMOLIDO", lo que alimentó especulaciones de que podría mandar tirar abajo la institución.
Según Heye, muchos republicanos quieren que Trump se concentre en medidas que resuelvan las preocupaciones económicas de sus seguidores. "Sin duda recurre a esas tácticas agresivas para acaparar la atención mediática, pero yo diría que eso suele perjudicarlo", apunta Heye. "Estamos a 45 días de las elecciones, ¿y de qué hablamos esta semana? De nada relacionado con el plan de Donald Trump para que bajen los precios". La medida contra los tres medios de prensa tomó por sorpresa incluso a algunos funcionarios de la Casa Blanca y se produjo mientras su jefe de gabinete estaba fuera de la ciudad. Lo que quedó claro es que Trump está dispuesto a usar el poder presidencial no para gobernar, sino para castigar a quienes se niegan a contar su historia como él quiere que sea contada.
Bemerkenswerte Zitate
Cree que puede intimidar a cualquier persona o entidad para que hagan lo que él quiere, y comprobó que eso le funciona cuando todo el Partido Republicano doblegó ante él. Pero ahora enfrenta resistencias en la Justicia, en la Reserva Federal, y de miembros de su propio partido, y reacciona con agresividad.— Sarah Matthews, exsecretaria de prensa adjunta de Trump
A Donald Trump le molesta que la gente sepa la verdad, porque la verdad no lo favorece. Lo único que lo favorece es que el público crea sus mentiras, y eso solo es posible si él tiene el control del relato.— Derrick Johnson, presidente de la NAACP