En el deporte de motor, como en la vida, las promesas de reconstrucción exigen tiempo, pero el tiempo es precisamente lo que escasea cuando uno tiene 32 años y un coche que no rinde. Carlos Sainz, que apostó por Williams como proyecto de futuro tras perder su asiento en Ferrari, se enfrenta ahora a la posibilidad de que esa apuesta haya sido un error de cálculo: el equipo británico acumula apenas once puntos en la primera mitad de 2026 y ocupa la penúltima posición entre constructores. El piloto madrileño espera el verano para sentarse con James Vowles y decidir si la paciencia aún tiene senti