En la nutrición, como en la vida, lo familiar tiende a eclipsar lo valioso. Cinco alimentos —semillas de calabaza, ciruelas pasas, sardinas, berro y clementinas— permanecen ignorados por expertos y consumidores pese a concentrar proteínas, antioxidantes, vitaminas y minerales esenciales en porciones modestas. Su ausencia de la conversación nutricional dominante no refleja una carencia real, sino el peso de la costumbre. Incorporarlos es una invitación a entender que la salud también vive en los márgenes de lo conocido.