En las orillas del río Blackwater, donde la piedra tallada del siglo XIX guarda memorias de políticos y financistas, Mark Zuckerberg ha encontrado su propio rincón de la historia irlandesa. El CEO de Meta adquirió el castillo neogótico de Strancally, construido en 1827 y extendido sobre 178 hectáreas en el condado de Waterford, por aproximadamente treinta millones de euros. La compra no es un acto aislado, sino parte de una corriente más profunda: la de los poderosos del mundo moderno que buscan en el pasado romántico de Irlanda algo que el presente tecnológico no puede ofrecerles.
Zuckerberg compra castillo neogótico en Irlanda por treinta millones de euros
Compran basándose en una visión romántica de lo que fue Irlanda
¿Por qué un hombre que ya tiene una sede corporativa importante en Irlanda necesitaría comprar un castillo?
No se trata de necesidad empresarial. Meta ya tiene lo que necesita operativamente. Esto es sobre algo más personal: la posibilidad de poseer una pieza de historia, de crear un espacio privado donde la vida se vea diferente.
¿Diferente cómo?
Diferente de Silicon Valley, diferente de las oficinas, diferente de la vida digital. Un castillo de 1827 a orillas de un río es lo opuesto a un servidor. Es romántico, es anclado en el tiempo.
Pero el académico dice que es una visión romántica idealizada, no la Irlanda real.
Exacto. Zuckerberg está comprando una idea de Irlanda tanto como está comprando piedra y tierra. Está comprando el lugar donde cree que debería estar, no donde está.
¿Y eso importa?
Importa porque revela algo sobre cómo los multimillonarios ven el mundo. Cuando tienes suficiente dinero, puedes comprar la versión de un lugar que prefieres. Puedes ignorar el clima húmedo, la economía actual, la política real. Solo ves lo que quieres ver.
¿Entonces es solo vanidad?
No solo vanidad. También es seguridad. Irlanda tiene leyes estables, privacidad respetada, distancia de los problemas estadounidenses. Es vanidad, sí, pero vanidad con fundamentos prácticos.
Le Pouls
- Zuckerberg ya había intentado comprar otro castillo irlandés, Castlemartin, pero su dueño se negó a venderlo, lo que convierte la adquisición de Strancally en una segunda apuesta resuelta.
- La compra de un castillo del siglo XIX por treinta millones de euros por parte del hombre más visible de la era digital genera tensión entre la narrativa del progreso tecnológico y la nostalgia por el pasado aristocrático.
- Académicos advierten que estos compradores no adquieren la Irlanda real, sino una versión idealizada y romántica construida desde el siglo XX por la mirada estadounidense.
- Meta ya tiene raíces profundas en Irlanda —sede internacional, mil quinientas empleados, operaciones de realidad virtual en Cork y un centro de datos— lo que convierte esta compra en algo más que un capricho personal.
- El Ayuntamiento de Waterford recibió la noticia con entusiasmo, viendo en ella un reconocimiento a la belleza del Valle de Blackwater y una oportunidad para la región.
En las orillas del río Blackwater, donde la piedra tallada del siglo XIX guarda memorias de políticos y financistas, Mark Zuckerberg ha encontrado su propio rincón de la historia irlandesa. El CEO de Meta adquirió el castillo neogótico de Strancally, construido en 1827 y extendido sobre 178 hectáreas en el condado de Waterford, por aproximadamente treinta millones de euros. La compra no es un acto aislado, sino parte de una corriente más profunda: la de los poderosos del mundo moderno que buscan en el pasado romántico de Irlanda algo que el presente tecnológico no puede ofrecerles.
Mark Zuckerberg no se conformó con el rechazo. Cuando John Malone, el empresario conocido como Cable Cowboy y controlador de Liberty Media, le cerró la puerta del castillo Castlemartin, el CEO de Meta buscó otra opción. La encontró en Strancally, un castillo neogótico construido en 1827 a orillas del río Blackwater, en el condado de Waterford, a unos 150 kilómetros de Dublín. La propiedad, que ocupa 178 hectáreas, fue adquirida por aproximadamente treinta millones de euros, cifra coherente con el precio de un castillo similar vendido en la misma zona en 2024.
Strancally tiene historia propia. Fue erigido para John Kiely, un político conservador inglés, y durante casi dos décadas perteneció a Michael Alen-Buckley, cofundador de la firma de inversión RAB Capital, quien realizó ampliaciones y renovaciones significativas. El castillo cuenta con tres plantas de piedra tallada y una piscina interior, y está clasificado como ejemplo notable del estilo neogótico irlandés.
La compra no ocurre en el vacío: Meta ya opera en Irlanda con su sede internacional, donde trabajan alrededor de mil quinientas personas, además de un negocio de realidad virtual en Cork y un centro de datos en las afueras de Dublín. Un portavoz de la compañía indicó que Zuckerberg y su familia esperan pasar tiempo en el país y cuidar esta residencia histórica.
Pero la adquisición también refleja una tendencia más amplia. Varios multimillonarios estadounidenses han comprado castillos irlandeses en los últimos años, atraídos por lo que el académico Colin Breen, de la Universidad de Ulster, describe como una visión romántica e idealizada del pasado irlandés. Según Breen, estas propiedades se convierten en escenarios para celebraciones exclusivas, construidos sobre una imagen de Irlanda que poco tiene que ver con el país contemporáneo.
Irlanda ofrece además un sistema legal estable, una economía bien conectada con Europa, discreción y, en el horizonte del cambio climático, un clima que empieza a verse como una ventaja estratégica. El Ayuntamiento de Waterford celebró la noticia, destacando la belleza incomparable del Valle de Blackwater. Así, la compra de Strancally se convierte en algo más que una transacción inmobiliaria: es un síntoma de cómo los más poderosos del mundo ven a Irlanda, como un lugar donde el pasado, la estabilidad y la privacidad se encuentran.
Mark Zuckerberg ha comprado un castillo en Irlanda. No es una noticia menor en el mundo de los multimillonarios estadounidenses, especialmente porque hace poco tiempo intentó adquirir otra propiedad similar —Castlemartin— cuyo dueño, John Malone, se negó a venderla. Malone, el empresario apodado Darth Vader y Cable Cowboy que controla Liberty Media y, con ella, la Fórmula Uno, le cerró la puerta. Pero Zuckerberg no se quedó con las ganas. Hace poco se confirmó que el CEO de Meta logró satisfacer su deseo inmobiliario al comprar Strancally, un castillo neogótico construido en 1827 que se alza a orillas del río Blackwater en el condado de Waterford, a unos 150 kilómetros de Dublín. La propiedad ocupa 178 hectáreas de terreno. Aunque Meta no ha confirmado el precio exacto, medios irlandeses estiman que la compra rondó los treinta millones de euros, cifra que cobra sentido al considerar que un castillo de características similares ubicado cerca de Strancally se vendió en 2024 por veintinueve millones.
La historia de Strancally es la de una propiedad con raíces profundas. Fue construido en 1827 para John Kiely, un político conservador inglés, y los registros de propiedades históricas irlandesas lo clasifican como un ejemplo notable del estilo neogótico: piedra tallada, tres plantas distribuidas con cuidado, y una piscina interior. Michael Alen-Buckley, el financista que vendió el castillo a Zuckerberg, fue su dueño durante casi dos décadas. Alen-Buckley, cofundador de RAB Capital, una firma de inversión privada con sede en Londres, realizó ampliaciones y renovaciones significativas durante su tiempo en la propiedad.
La compra se enmarca en una presencia empresarial más amplia de Meta en Irlanda. La empresa ya mantiene su sede internacional en el país, donde emplea a alrededor de mil quinientas personas. Más allá de la oficina central en Dublín, Meta opera un negocio dedicado a realidad virtual y aumentada en Cork, la segunda ciudad más poblada de Irlanda, y gestiona un centro de datos en las afueras de la capital. Un portavoz de la compañía declaró que Zuckerberg y su familia están entusiasmados por cuidar esta residencia histórica y esperan pasar tiempo en Irlanda, donde la empresa mantiene operaciones significativas.
Lo que hace particularmente interesante esta compra es que forma parte de una tendencia más amplia. Varios multimillonarios estadounidenses, tanto figuras públicas como personajes de bajo perfil, han estado adquiriendo castillos en Irlanda en los últimos años. La BBC se planteó esta pregunta y encontró respuestas reveladoras. Colin Breen, académico de la Universidad de Ulster especializado en arqueología y gestión del paisaje, ofrece una perspectiva clara: los poderosos estadounidenses han estado apostando por una versión idealizada del pasado irlandés desde el siglo XX. Según Breen, estos compradores adquieren estas propiedades para crear espacios románticos donde celebrar fiestas y recibir a otros multimillonarios durante los fines de semana. Compran basándose en una visión romántica de lo que fue Irlanda, no necesariamente de lo que es en la actualidad.
Pero hay más factores en juego. Irlanda ofrece un sistema legal estable, una economía dinámica y bien conectada con Europa, y una población que valora la privacidad y la discreción. Estos elementos resultan atractivos para quienes buscan invertir en propiedades de alto valor. Además, aunque el clima irlandés presenta desafíos —es fresco y notoriamente húmedo— el cambio climático ha posicionado al país como un enclave interesante para quienes piensan en el futuro.
La confirmación de la compra de Zuckerberg generó una respuesta positiva a nivel local. Un portavoz del Ayuntamiento de Waterford emitió un comunicado expresando que la noticia era bienvenida, aunque no sorprendente, dado que el Valle de Blackwater en el condado de Waterford es un lugar de belleza incomparable. El municipio expresó su esperanza de que Zuckerberg y su familia disfruten plenamente de todo lo que Waterford tiene para ofrecer. La compra, entonces, no solo representa una transacción inmobiliaria de treinta millones de euros, sino también un síntoma de cómo los multimillonarios globales ven a Irlanda: como un lugar donde el pasado, la estabilidad legal y la privacidad convergen en una propuesta atractiva.
Citations marquantes
Mark Zuckerberg sigue una tendencia que hemos visto durante años: compran estas propiedades para crear un lugar romántico donde celebrar fiestas e invitar a sus amigos multimillonarios a pasar el fin de semana— Colin Breen, académico de la Universidad de Ulster