En las orillas del río Blackwater, donde la piedra tallada del siglo XIX guarda memorias de políticos y financistas, Mark Zuckerberg ha encontrado su propio rincón de la historia irlandesa. El CEO de Meta adquirió el castillo neogótico de Strancally, construido en 1827 y extendido sobre 178 hectáreas en el condado de Waterford, por aproximadamente treinta millones de euros. La compra no es un acto aislado, sino parte de una corriente más profunda: la de los poderosos del mundo moderno que buscan en el pasado romántico de Irlanda algo que el presente tecnológico no puede ofrecerles.