En un mundo donde las guerras se prolongan más allá de toda razón, el presidente ucraniano Zelenski extendió una mano diplomática hacia Putin, proponiendo un encuentro cara a cara en la cumbre del G20 de Miami en diciembre. Moscú rechazó la oferta sin titubeos ni matices, confirmando que la distancia entre ambas naciones no es solo geográfica o militar, sino profundamente política y estratégica. Este intercambio, breve y sin salida, revela el estado real de un conflicto que sigue sin horizonte de resolución.