En el cruce entre la diplomacia y la justicia, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero compareció ante un juez para sostener que unas joyas de valor millonario en su poder son un regalo del rey saudí Abdullah, recibido en 2007 durante su mandato. El caso revela cómo los vínculos entre líderes de Estado pueden convertirse, años después, en materia de investigación penal, cuando el silencio de un régimen extranjero se vuelve el árbitro involuntario de la verdad.