XII Foro Social Panamazónico inicia en Ecuador contra el extractivismo

Comunidades indígenas y locales en zonas petroleras enfrentan impactos ambientales y sanitarios documentados por la extracción de recursos naturales.
Un solo territorio, libre de extractivismo
El lema central del XII Foro Social Panamazónico resume la demanda unificada de pueblos amazónicos.
Mark

¿Por qué un foro sobre extractivismo se reúne precisamente en Lago Agrio, una ciudad que ha vivido la extracción petrolera durante décadas?

Mimi

Porque Lago Agrio es el territorio donde la pregunta no es teórica. Las personas que viven allí conocen exactamente qué significa el extractivismo: cambios en el agua, en la salud, en cómo se puede vivir. El foro quería que los delegados vieran eso con sus propios ojos.

Mark

¿Qué diferencia hay entre una conferencia tradicional y estas «visitas de campo» que mencionas?

Mimi

Una conferencia es donde se habla sobre los problemas. Una visita de campo es donde los problemas te hablan. Los pobladores de Lago Agrio no están presentando un argumento académico; están compartiendo sus vidas.

Mark

El voto sobre Yasuní hace tres años pidió dejar el petróleo bajo tierra. ¿Qué pasó después?

Mimi

El voto fue claro, pero el gobierno no lo implementó. Por eso el foro dedica tiempo a recordar ese incumplimiento. No es solo un reclamo histórico; es una pregunta sobre quién decide realmente qué sucede en la Amazonía.

Mark

¿Qué significa que haya un Tribunal de Derechos de la Naturaleza en el foro?

Mimi

Significa que están tratando la naturaleza como algo con derechos propios, no solo como un recurso. Es una forma de documentar el daño y de decir que la Amazonía no existe para ser extraída.

Mark

¿Quiénes son los delegados que asisten? ¿Representan a gobiernos o a comunidades?

Mimi

Vienen de varios países, pero el énfasis está en los representantes de territorios y comunidades. No es un encuentro de ministros; es un encuentro de pueblos que comparten la Amazonía y sus luchas.

  • Comunidades indígenas y locales de la Amazonía cargan décadas de daños ambientales y sanitarios causados por la extracción petrolera, y llegan al foro con testimonios que no admiten abstracciones.
  • El incumplimiento del mandato ciudadano de dejar el petróleo del Yasuní bajo tierra —tres años después de una consulta popular clara— concentra la tensión política más urgente del encuentro.
  • Un Tribunal Regional de los Derechos de la Naturaleza intentará documentar y juzgar formalmente los daños extractivos, dando peso institucional a reclamos que los Estados han ignorado.
  • Las delegaciones de Bolivia, Perú, Brasil, Colombia y Ecuador trabajan en comisiones temáticas paralelas para construir un Plan de Acción común que trascienda las fronteras nacionales.
  • El foro cierra el 21 de agosto con una marcha en Puyo que busca proyectar hacia afuera la unidad amazónica: una señal de que la resistencia no termina con el evento, sino que se reorganiza desde él.

En el corazón de la Amazonía ecuatoriana, donde décadas de perforación petrolera han dejado huellas imborrables en la tierra y en los cuerpos de quienes la habitan, delegados de cinco naciones se reúnen esta semana en Lago Agrio y Puyo para el XII Foro Social Panamazónico. Bajo el lema 'Adoke Öme – Un solo territorio, libre de extractivismo', el encuentro no busca solo debatir políticas, sino hacer visible lo que el modelo extractivo ha costado en vidas, territorios y dignidad. En un momento en que la consulta popular por el Yasuní permanece incumplida, el foro se convierte en un espacio donde la memoria colectiva y la exigencia de justicia se encuentran frente a frente.

En Lago Agrio, ciudad marcada por décadas de perforación en la Amazonía ecuatoriana, arrancó el fin de semana la duodécima edición del Foro Social Panamazónico. Hasta el 21 de agosto, delegados de Bolivia, Perú, Brasil, Colombia y Ecuador se reúnen bajo el lema 'Adoke Öme – Un solo territorio, libre de extractivismo', en un encuentro que desde el primer día abandona el salón de conferencias para caminar los territorios afectados.

Las llamadas visitas de campo en la provincia de Sucumbíos funcionan como un acto de testimonio: pobladores locales relatan sin filtros qué ha pasado con sus tierras, sus aguas y su salud. El Toxic Tour convierte la experiencia directa en argumento político, obligando a quienes toman decisiones a confrontar lo que significa vivir donde se extrae petróleo.

El martes 18, las delegaciones se trasladan a Puyo, capital de Pastaza, donde el foro entra en su fase formal con cuatro comisiones temáticas trabajando en paralelo. Junto a los debates, ferias agroecológicas, gastronomía y artesanías recuerdan que la resistencia al extractivismo es también cultural y económica.

El momento más cargado llegará el jueves 20, cuando una marcha y una rueda de prensa pondrán el foco en el Parque Nacional Yasuní: tres años después de que los ecuatorianos votaran para dejar el petróleo bajo tierra, el gobierno no ha cumplido ese mandato. Ese mismo día se instala el Tribunal Regional de los Derechos de la Naturaleza y se vota el Plan de Acción colectivo, acompañado de ceremonias ancestrales.

El viernes 21, una marcha final en Puyo cierra el foro con una declaración implícita: los territorios amazónicos siguen bajo presión, y quienes los defienden no están solos ni han terminado.

En Lago Agrio, una ciudad marcada por décadas de perforación petrolera en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, comenzó el fin de semana la duodécima edición del Foro Social Panamazónico. Durante cinco días, hasta el 21 de agosto, delegados de Bolivia, Perú, Brasil, Colombia y Ecuador se reúnen bajo un lema que resume años de lucha: «Adoke Öme – Un solo territorio, libre de extractivismo». El encuentro no es una conferencia de salón. Desde el primer día, los participantes recorren los territorios donde viven las consecuencias de la extracción de recursos.

Los primeros días del foro incluyen lo que los organizadores llaman visitas de campo, pero que funcionan más como un acto de testimonio. En Lago Agrio, en la provincia de Sucumbíos, los delegados caminan por zonas donde la actividad petrolera ha dejado cicatrices visibles. Los pobladores locales hablan sin filtro: cuentan qué ha pasado con sus tierras, sus aguas, sus cuerpos. No son cifras abstractas. Son historias de familias que vieron cambiar su entorno, que enfrentan problemas de salud documentados, que piden que se respete lo que queda de sus territorios. El recorrido, conocido como Toxic Tour, es una forma de que quienes toman decisiones en otros lugares entiendan de primera mano lo que significa vivir donde se extrae petróleo.

El programa formal del foro arranca el martes 18 de agosto en Puyo, capital de la provincia de Pastaza, adonde se trasladarán las delegaciones después de que concluyan las visitas. La apertura incluye asambleas de cuatro comisiones temáticas que trabajarán en paralelo, analizando diferentes aspectos de cómo el extractivismo afecta la región amazónica. Junto a los debates, habrá espacio para lo que sostiene a las comunidades: ferias de productos agroecológicos, gastronomía local, emprendimientos y artesanías. El foro reconoce que la resistencia al extractivismo no es solo política; es también cultural y económica.

Uno de los momentos más significativos será la instalación de un Tribunal Regional de los Derechos de la Naturaleza, un mecanismo que busca documentar y juzgar los daños causados por la extracción de recursos. El jueves 20 de agosto está prevista una caminata y una rueda de prensa dedicadas a un caso específico que resume la tensión central del foro: tres años han pasado desde que los ecuatorianos votaron en una consulta popular pidiendo que el petróleo del Parque Nacional Yasuní permaneciera bajo tierra. Esa votación fue clara. El gobierno no la ha cumplido. La marcha del jueves será un recordatorio público de ese incumplimiento.

Ese mismo día se presentarán las conclusiones de las comisiones temáticas y se someterá a votación el Plan de Acción del XII Fospa, acompañado de ceremonias ancestrales que reconocen la sabiduría de los pueblos originarios de la Amazonía. El viernes 21, el foro cierra con una marcha en Puyo que busca expresar la unidad de los pueblos de toda la cuenca amazónica. No es un final ceremonial. Es una declaración de que la lucha continúa, que los territorios siguen bajo presión, y que quienes viven en ellos no están solos.

Los pobladores de zonas afectadas expusieron sus experiencias y preocupaciones frente a la actividad petrolera, así como sus demandas relacionadas con la protección de los territorios y la vida de las comunidades
— Testimonios de habitantes en Lago Agrio durante el Toxic Tour
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