En septiembre de 2026, Xi Jinping llevó a la cumbre de los BRICS algo más que una propuesta tecnológica: ofreció una visión alternativa del orden digital mundial, donde naciones en desarrollo puedan construir y compartir inteligencia artificial sin depender de las licencias y la infraestructura de Occidente. La iniciativa de una zona de IA de código abierto llega en un momento en que el bloque navega sus propias fracturas internas —desde la guerra en Ucrania hasta la violencia en Gaza— y busca, pese a todo, articular una voz colectiva frente a las potencias establecidas. Es el viejo impulso de