Hay ciudades que esperan ser descubiertas por el ojo que sabe mirarlas. Madrid, con su luz particular y sus calles cargadas de historia, ha conquistado a Woody Allen, quien el 5 de octubre inicia allí el rodaje de su película número 51. Lo que comenzó como un encuentro fortuito en Venecia se ha convertido en un acuerdo entre el cineasta y las instituciones madrileñas, que financian cerca de tres millones de euros a cambio de que la capital lleve su nombre en el título. Así, Madrid se une a Barcelona, París y Roma en esa galería de ciudades europeas que Allen ha convertido en personajes de celu
Woody Allen rueda en Madrid su película 51: la capital en el título como condición del director
La ciudad le encantaba, le gustaba su luz, su ambiente, sus calles
¿Por qué fue tan importante para Allen que Madrid apareciera específicamente en el título? Parece una condición muy concreta.
Porque el Ayuntamiento y la Comunidad financiaban el 20% del presupuesto. Eso era dinero que Allen no tenía que poner de su bolsillo. A cambio, querían que la ciudad fuera parte de la identidad de la película, no solo el decorado.
Pero espera. ¿Allen aceptó "enseguida" según Morales? ¿Tenemos confirmación de que Allen mismo lo dijo, o es solo la interpretación del productor?
Es la interpretación del productor. Lo que sabemos es que aceptó. El acuerdo se cerró.
¿Y los incentivos fiscales? ¿Por qué Madrid no los tiene como otras regiones?
Canarias, País Vasco y Navarra tienen incentivos 20 puntos porcentuales más altos por ley. Es una política regional para atraer producciones. Madrid no tiene eso, así que el Ayuntamiento tuvo que compensar de otra forma.
¿Cuánto exactamente perdió la productora por no rodar en esas regiones? El artículo dice que el Ayuntamiento y la Comunidad pagaron 1,5 millones cada uno, pero no especifica cuál era el incentivo que se perdía.
No lo sabemos con precisión. Solo que fue lo suficiente para que ambas instituciones decidieran pagar 3 millones en total.
¿Y esto es típico? ¿Otras ciudades han hecho esto por directores?
Barcelona lo hizo con Allen en 2008, pagó 1,5 millones. Así que hay precedente. Pero Madrid está invirtiendo más esta vez.
¿Hay alguna garantía de que la película será un éxito? ¿Qué pasa si fracasa en taquilla?
El contrato no se especifica en el artículo. Pero el Ayuntamiento habla de beneficios económicos indirectos: empleos, turismo, visibilidad global.
¿Y si la película es mala? ¿Eso daña la imagen de Madrid?
Eso es un riesgo que asumieron. Pero Allen tiene un nombre que vende, incluso sus películas débiles generan atención.
The Pulse
- Allen quería Madrid por convicción propia, no por conveniencia fiscal, lo que obligó a productores e instituciones a improvisar una solución financiera inédita.
- Rodar en Madrid implicaba renunciar a incentivos fiscales hasta 20 puntos superiores disponibles en otras regiones españolas, una pérdida real que amenazaba con hundir la negociación.
- El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid respondieron con agilidad, aportando 1,5 millones de euros cada uno para cubrir esa brecha, con una condición simbólica pero poderosa: el nombre de la ciudad en el título.
- El rodaje, que abarcará el centro de Madrid y Aranjuez, movilizará un equipo técnico casi íntegramente español, con figuras como el director de fotografía José Luis Alcaine y la diseñadora Sonia Grande.
- La ciudad espera cosechar 1.200 empleos directos, 2.300 indirectos y, sobre todo, un lugar en el imaginario cinematográfico mundial que ninguna campaña de turismo podría comprar.
Hay ciudades que esperan ser descubiertas por el ojo que sabe mirarlas. Madrid, con su luz particular y sus calles cargadas de historia, ha conquistado a Woody Allen, quien el 5 de octubre inicia allí el rodaje de su película número 51. Lo que comenzó como un encuentro fortuito en Venecia se ha convertido en un acuerdo entre el cineasta y las instituciones madrileñas, que financian cerca de tres millones de euros a cambio de que la capital lleve su nombre en el título. Así, Madrid se une a Barcelona, París y Roma en esa galería de ciudades europeas que Allen ha convertido en personajes de celuloide.
Woody Allen llegó a Madrid con una misión precisa: rodar aquí su película número 51. El director, fiel a su costumbre de enamorarse de ciudades europeas a través del cine, había confesado que llevaba tiempo queriendo filmar en la capital española, seducido por su luz, su ambiente y sus calles. La semilla se plantó en un cóctel del festival de Venecia de 2023, donde Miguel Morales, de la productora Wanda Visión, se cruzó casualmente con Allen y le ofreció sus servicios. Dos años después, el equipo del neoyorquino llamó a los hermanos Morales: querían rodar en España.
La negociación tuvo su complicación. Los productores propusieron primero Canarias, el País Vasco o Navarra, regiones con incentivos fiscales muy superiores al resto del país, e incluso sugirieron Bilbao como opción urbana. Allen los descartó: quería Madrid. Esa preferencia personal desencadenó conversaciones con el Ayuntamiento y la Comunidad, que decidieron compensar la diferencia financiera aportando aproximadamente 1,5 millones de euros cada uno, cubriendo cerca del 20% de un presupuesto total de 14 millones de dólares. La condición fue tan sencilla como simbólica: Madrid debía aparecer en el título. Allen aceptó sin dudar.
El rodaje arranca el 5 de octubre y se desarrollará íntegramente en la Comunidad de Madrid, con el centro de la capital como escenario principal y presencia también en Aranjuez. El reparto incluye a Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro, mientras que el equipo técnico será casi completamente español. El director de fotografía José Luis Alcaine, figura legendaria del cine español, y la diseñadora de vestuario Sonia Grande encabezarán el área creativa; cuando Morales mostró a Allen el trabajo de Alcaine, el director respondió con entusiasmo inmediato.
No es la primera vez que Allen transforma una ciudad española en protagonista: lo hizo con Barcelona en 2008 y con San Sebastián en 2020. Pero Madrid llega ahora con el peso de una apuesta institucional y la promesa de 1.200 empleos directos y 2.300 indirectos. Más allá de los números, Morales lo resume con claridad: aparecer en una película de Woody Allen pone a una ciudad en el mapa audiovisual del mundo.
Woody Allen llegó a Madrid hace dos semanas con una misión clara: rodar su película número 51 en la capital española. El director, un hombre pequeño de cabello gris y gafas de pasta gruesas, ha construido una carrera cinematográfica dedicada a enamorarse de ciudades europeas a través del cine. Barcelona, Roma, París y San Sebastián ya tienen sus propias historias contadas por él. Ahora le toca el turno a Madrid, pero esta vez con una particularidad: la ciudad debe aparecer en el título de la película.
La historia comienza en un cóctel en el festival de Venecia de 2023. Miguel Morales, máximo responsable junto a su hermano de la productora Wanda Visión, se encontró casualmente con Allen. En ese momento, Morales le ofreció sus servicios por si alguna vez el director quería rodar en España. Wanda Visión había distribuido ese año "Golpe de suerte", el filme que Allen presentaba en Venecia. Dos años después, el equipo del neoyorquino contactó a los hermanos Morales con una propuesta: querían rodar en España.
La negociación no fue sencilla. Los productores ofrecieron primero las localizaciones habituales para rodajes españoles: Canarias, País Vasco y Navarra, regiones que ofrecen incentivos fiscales 20 puntos porcentuales superiores al resto del país, lo que atrae decenas de producciones cada año. Incluso sugirieron Bilbao como alternativa urbana. Pero Allen tenía otro destino en mente. Confesó que quería Madrid. La ciudad le encantaba, le gustaba su luz, su ambiente, sus calles. Llevaba tiempo queriendo rodar allí.
Esta preferencia personal desencadenó una negociación con el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Los productores expusieron el problema: rodar en Madrid significaba perder los incentivos fiscales de otras regiones. Ambas instituciones respondieron con entusiasmo. El Ayuntamiento y la Comunidad se ofrecieron a financiar aproximadamente 1,5 millones de euros cada una, cubriendo la diferencia que la productora debería asumir. Según Variety y el ICAA, el presupuesto total de la película ronda los 14 millones de dólares, lo que significa que las instituciones madrileñas financian alrededor del 20% del filme. Esta financiación llegó a través de las concejalías y consejerías de Turismo, con una condición clara: Madrid debía aparecer en el título. Allen aceptó sin dudarlo.
El rodaje comienza el 5 de octubre y se desarrollará íntegramente en la Comunidad de Madrid. La capital será la principal localización, con buena parte de las escenas en el centro de la ciudad, aunque Aranjuez también tendrá presencia. El reparto está encabezado por Alexi Wasser, Jemima Kirke, Peter Vives, Marton Csokas y Jakob Oftebro. Lo notable es que el equipo técnico será casi completamente español, con profesionales de trayectoria internacional. La diseñadora de vestuario Sonia Grande, que ya ha trabajado con Allen en otras películas, y el director de fotografía José Luis Alcaine, figura legendaria del cine español, encabezarán el departamento creativo. Cuando Morales mostró a Allen algunos trabajos de Alcaine, el director mostró entusiasmo inmediato.
Esta no es la primera vez que Allen se enamora de una ciudad española. En 2008 rodó "Vicky Cristina Barcelona" en Barcelona y otras localizaciones como Oviedo, con financiación del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de 1,5 millones de euros. En 2020 rodó "Rifkin's Festival" en San Sebastián. Su patrón de hacer películas sobre ciudades europeas es bien conocido: "Medianoche en París" en 2011 y "A Roma con amor" en 2012 funcionaron como cartas de amor cinematográficas a dos capitales que el director adora. En esos casos, curiosamente, el nombre de la ciudad no aparecía en el título por ningún acuerdo formal; simplemente le pareció una buena idea al director.
Los beneficios económicos para Madrid son sustanciales. El Ayuntamiento estima que el rodaje generará 1.200 empleos directos y 2.300 indirectos. Más allá de los números, Morales subraya que aparecer en una película de Woody Allen "pone a una ciudad en el mapa audiovisual mundial". Madrid se suma así a la galería de capitales europeas que el director ha transformado en personajes cinematográficos, consolidando una relación que comenzó con un encuentro casual en Venecia y que ahora toma forma en las calles de la capital española.
Notable Quotes
Nos dijo que la ciudad le encantaba, que le gustaba su luz, su ambiente, sus calles, y que llevaba tiempo queriendo rodar allí— Miguel Morales, productor de Wanda Visión, sobre lo que Allen confesó respecto a Madrid
Aparecer en una película de Allen pone a una ciudad en el mapa audiovisual mundial— Miguel Morales, sobre los beneficios de la producción para Madrid