En las profundidades de Papúa Nueva Guinea, donde el gas viaja cientos de kilómetros antes de convertirse en energía para los mercados asiáticos, Wood y ExxonMobil PNG han renovado un pacto de confianza técnica valorado en 200 millones de dólares. El acuerdo, que extiende una relación iniciada en 2013, encomienda a más de 200 especialistas la custodia de tuberías, plantas y plataformas durante cinco años más. Es la historia silenciosa de la infraestructura que sostiene el flujo energético global: no la del descubrimiento, sino la de la permanencia.