En los años sesenta, familias españolas cruzaron el mundo en busca de prosperidad y encontraron en Wittenoom, Australia, no el futuro soñado sino el polvo silencioso de una tragedia que tardaría décadas en revelar su verdadero rostro. La mina de amianto que las acogió se convertiría en uno de los desastres ocupacionales más letales del siglo XX, con más de dos mil muertes atribuidas a un mineral cuyo peligro se conocía pero se ignoraba por conveniencia. Sus testimonios nos recuerdan que la vulnerabilidad económica de los migrantes ha sido, históricamente, el precio invisible que sostiene ciert
Wittenoom: españoles en el 'Chernóbil' australiano
Más de 2.000 muertes causadas por enfermedades relacionadas con la exposición al amianto en la mina de Wittenoom.