Dos emprendedores alicantinos transformaron contactos deportivos en un negocio de material de recuperación, pasando de 10.000 euros iniciales a seis millones en facturación anual. La estrategia de marketing educativo en redes sociales dirigida a mujeres de 35-55 años resultó clave; la plantilla creció de cero a 26 empleados en menos de dos años.